Al abrir la puerta

Nieves de hermosura

Esta nevada histórica – ¿qué no es histórico? ¿no es acaso histórico todo, porque sucede en la historia todo lo que nos ocurre? pero vaya, se entiende su uso para algo extraordinario y poco habitual…- ha dejado imágenes preciosas de calles y plazas habitualmente tomadas por lo anodino y convertidas por mor de la nieve en espacios mágicos y especiales. Aun así, ya comienza a transformarse y llega la nieve sucia, el hielo, las caídas, las molestias y la fealdad donde hubo un manto de hermosa blanca nieve. Y así será hasta regresar a la cotidianeidad de los automóviles, el asfalto, las aceras y lo diario.

Ojalá la nieve nos enseñara que todo puede ser hermoso que nos sirviera como adorno, no como máscara. Pero me temo que como con casi todo me parece que se nos olvidará que en medio de lo ordinario vive lo extraordinario, y aunque a veces se nos aparece, no somos capaces de retenerlo y recordarlo… y mucho menos de verlo sin que algo fuera de lo común nos lo haga captar.

Aún así, sigamos la teoría del vaso medio lleno –Enrique García-Máiquez dixit- y al menos consideremos que durante unos días la hermosura, el disfrute, la alegría, la niñez y la sencillez de lo natural nos ha envuelto y nos hemos dejado empapar. Al menos por unos días hemos podido captar la belleza que hay detrás de todo lo que existe, al menos por unos días la puerta de mirar tras de lo que hay se nos ha abierto con la nieve. ¡Y lo necesitábamos! Me parece un buen augurio –año de nieves, año de bienes- que comencemos así el 21 pese a tanto meme apocalíptico. La belleza salvará el mundo.

De todos modos no dejo de pensar que la ciudad no es espacio para esto. El lugar de la nieve es la montaña, el bosque, afuera, la naturaleza donde lo extraordinario y lo ordinario, lo sobrenatural y lo natural, viven en perfecta concomitancia y armonía… aunque imagino que también si se sabe mirar. Quizás afuera es más fácil mirar el vaso medio lleno, pero estamos llamados a que todo lo cotidiano se convierta en extraordinario, porque estamos llamados a ver siempre tras lo que hay, lo que realmente existe.

Un último apunte de la nevada del siglo. Sobre lo político. Y es que reconozco que me molesta esa actitud de los poderes públicos que nos tratan como infantes recomendándonos, orientándonos, aconsejándonos qué hacer y qué no, ser precavidos, prudentes, no salir… Es como si la dictadura paternalista de un estado que ha de controlarlo todo se nos hubiera ido colando subrepticiamente y ya no vemos raro que actúe así pensando que hay mucho inconsciente, que claro, luego son los medios públicos los que han de intervenir cuando el ciudadano lo necesita, etc., etc… Y siendo eso cierto, la actitud de un estado que ha de meterse en todo me molesta soberanamente porque es un peligro y una amenaza a la libertad de las personas. Yo no quiero que me digan qué tengo y qué no tengo que hacer. Lo que sí me obliga es a ser responsable de mis propias acciones y eso nos lleva al desiderátum de que ojalá igualmente actuáramos en consecuencia y no acudiéramos a papa estado a cada dificultad que nos buscamos nosotros mismos… Por eso también me ha parecido extraordinario las iniciativas de la sociedad civil de echar una mano en situaciones de emergencia que se han dado, como un modelo de que el estado ni puede ni debe estar a todo.

Vicente Niño Orti @vicenior

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