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Nicaragua: El obispo Herrera releva al cardenal Brenes al frente del episcopado

El obispo de Jinotega Carlos Enrique Herrera Gutiérrez es desde el 18 de noviembre el nuevo presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. Así lo han decidido sus hermanos de episcopado en la Asamblea Plenaria que acaban de celebrar esta semana, según el comunicado final del encuentro. Herrera, que preside también la Pastoral Social, toma así el relevo del arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo José Brenes, que asume ahora la vicepresidencia del organismo y la comisión de Misiones. El secretario general es Jorge Solórzano Pérez, obispo de la diócesis de Granada y responsable también de Liturgia y Catequesis.

El nuevo líder del episcopado nació en Managua el 21 de diciembre de 1948. Va a cumplir por tanto 73 años. Pertenece a la Orden de los Frailes Menores y fue ordenado sacerdote el 10 de enero de 1982, siendo consagrado obispo el 24 de junio de 2005. En cuanto a su formación, está especializado en Pastoral Familiar y en Teología Pastoral. Como presidente de Cáritas, denunció el bloqueo aduanero impuesto por el régimen en 2019, que impedía la llegada de ayuda humanitaria del exterior.

La Asamblea Plenaria se ha celebrado una semana después de las elecciones presidenciales y legislativas, unos comicios cuyos resultados no han sido reconocidos por el grueso de la comunidad internacional, que los ha considerado «una farsa». La ausencia en ellos de los verdaderos candidatos opositores —encarcelados o imposibilitados para postularse— ha permitido la reelección del eterno líder sandinista Daniel Ortega para un cuarto mandato. El gobierno aseguró que la participación fue del 65%, mientras que los observadores la redujeron al 18,5%.

El pasado 21 de octubre, antes por tanto de su celebración, y tras argumentar que el país adolece de una «auténtica democracia» pues no respeta la independencia y separación de poderes, la Conferencia Episcopal invitó a los nicaragüense a actuar en conciencia para decidir si participaban en el proceso o no. El día 4 de ese mismo mes Ortega había llamado a los obispos «terroristas». En su opinión, los prelados, que actuaron como mediadores en el diálogo nacional que buscó una salida pacífica a la crisis iniciada en 2018, eran unos «golpistas» que, en connivencia con la oposición y los Estados Unidos, solo buscaban derrocarle.

Waldemar Sommertag, nuncio apostólico en Nicaragua / La Prensa.

El nuncio deja de ser decano del cuerpo diplomático

Este 18 de noviembre Ortega ha anulado por decreto la figura del Decano del Cuerpo Diplomático, que tradicionalmente viene desempeñando, al igual que en otros países, el nuncio apostólico, en este caso, el polaco Stanislaw Waldemar Sommertag. La medida figura en un decreto de reforma del protocolo del Estado que deriva también la competencia en la concesión de visas diplomáticas del ministerio de Exteriores al de Gobernación. Ambas medidas son interpretadas como una manifestación pública del malestar del régimen con la Iglesia, cuyas relaciones pasan probablemente por su peor momento.

Desde 2007, fecha en que se produjo el retorno de Ortega al poder, Nicaragua ha tenido cinco embajadores ante la Santa Sede. El último, la señora Eliette Ortega, dejó el cargo el pasado mes de septiembre. Desde entonces el puesto está vacante.



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