NAVIDAD para vivir con GUSTO, por Severino Calderón Martínez, OFM

NAVIDAD para vivir con GUSTO, por Severino Calderón Martínez, ofm

 

Queridos amigos: PAZ Y BIEN

1. La Navidad, el nacimiento del Salvador, es un acontecimiento liberador lleno de esperanza, de gozo y alegría; que se recibe, se agradece y se saborea.

2. La Navidad es celebrar y recordar que Jesús es Señor e Hijo de Dios, que se manifiesta a todos los pueblos desde la simplicidad de un pesebre. Solo los pastores y los que no cuentan lo reconocen y cantan: «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz» (Lc 2,14).

3. La Navidad es «Cristo manifestado en la carne, justificado en el Espíritu, contemplado por los ángeles, proclamado a los gentiles, creído en el mundo, levantado a la gloria» (1Tim 3,16).

4. «En la Navidad Dios se revela no como uno que está en las alturas y que domina el universo, sino como el que se abaja. Dios se abaja, desciende a la tierra, pequeño y pobre, esto significa que para ser como Él no podemos ponernos por encima de los demás, sino abajarnos, ponernos al servicio, hacernos pequeños con los pequeños y pobres con los pobres» (Papa Francisco).

5. Navidad es un pesebre, un buey, una mula; todo entre pajas y en una cueva rodeada de soledades que, en su totalidad, se levanta cuando los pastores –gente pobre y sencilla, con pocas esperanzas en esta vida– se llenan de gozo y de esperanza porque María y José nos regalan al Mesías y al Señor, que se hace presente en la alegría de un establo.

6. Navidad es ponernos al servicio de la verdad que entre todos buscamos y ninguno poseemos de modo absoluto; pero que cuando cada cual vive con sinceridad su cercanía a los pobres y necesitados, nos acercamos a la verdad.

7. Navidad es descubrir a tanta gente buena que, guiados por la utopía realizable, se apoyan en la Palabra de Dios y hacen de esa Palabra: Vida, para afrontar los diversos caminos que nos ofrece la historia.

8. En Navidad, Dios se hace hombre para vivir desde dentro la vida encarnada. Dios se ha hecho histórico. Es desde la vida desde donde disfrutamos del gusto de comer y beber, saborear, dialogar y escuchar, acoger…; en esta historia gustamos de lo bello, del olor, del beso, del abrazo, la caricia… Gustamos de los mensajes más positivos de la vida que nos ofrece la encarnación, para humanizarnos más y mejor, para asemejarnos a Cristo, para alegrarnos de la liberación, para ser creadores de fraternidad y vivir en el compromiso fraterno. Somos testigos de todo lo bueno del Dios encarnado.

9. La Navidad es tiempo de fiesta, de celebración, de recuerdos, de encuentros, de familia, de amigos, de visitas… pero la Navidad es también hacer nacer al niño que todos llevamos dentro, con sueños y emociones, para hacer nacer lo nuevo sin censura ni prejuicios, de forma sencilla y sincera.

10. Navidad es el «Dios con nosotros», tiempo de ternura y «fraternura», de cercanía y familiaridad, tiempo de solidaridad con los más pequeños y marginados. La apertura acogedora de los migrantes y refugiados, y la apuesta decidida para romper todo tipo de fronteras para que no existan periferias.

11. La Navidad para san Francisco era algo muy especial. «Tenía a la solemne fiesta de Navidad mayor reverencia que a otras fiestas, y así decía: “Solamente después que el Señor ha nacido por nosotros, hemos podido ser salvos”. Y quería que en este día todo cristiano saltara de gozo en el Señor y que, por amor de quien se nos entregó a nosotros, todos agasajaran con largueza no solo a los pobres, sino a los animales y a las aves» (Espejo de Perfección, 114). Toda la creación se alegra del nacimiento del dador de todo bien. El Hijo de Dios hecho niño en Belén era, para Francisco, como el mejor sabor que deleitaba en su paladar (cf. 1 Celano, 86).

12. Querido terminar esta misiva agradeciendo a la revista de Antena Conventual de diciembre de 2017, la riqueza de sus imágenes y ricas aportaciones para saborear la dulzura de Dios. Todo lo que nos suceda en el próximo año acontecerá en esta tierra e historia y lo viviremos como historia de salvación hasta la venida gloriosa y definitiva de nuestro Dios.

Un abrazo grande de fraternura franciscana en estos días en que nace el SALVADOR que viene a “iluminar las tinieblas del corazón”

FELIZ NACIMIENTO Y FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO

Severino Calderón Martínez, OFM

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