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Narcotraficantes, secuestradores, asesinos, los héroes de esta sociedad enferma afirma el cardenal Rivera (México)

Narcotraficantes, secuestradores, asesinos, los héroes de esta sociedad enferma afirma el cardenal Rivera (México)

– Al presidir una Misa con motivo del XVI Aniversario de la canonización de san Juan Diego, el Arzobispo de México llamó a la comunidad a recuperar “esta tierra bendita de Dios misericordioso”.

Luego de encabezar en l Parroquia de Santa María de Guadalupe, Capuchinas, la celebración por el XV Aniversario de la Canonización de san Juan Diego, el Arzobispo de México, Cardenal Norberto Rivera Carrera, presidió una Santa Eucaristía por dicho acontecimiento en la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, en cuya homilía señaló que México está de fiesta por la canonización, hace tres lustros, del primer santo indígena del continente americano, lo cual confirma una vez más las apariciones de Santa María de Guadalupe en el Tepeyac del 9 al 12 de diciembre de 1531.

Señaló que el Papa san Juan Pablo II vino al Tepeyac a hacer una realidad lo que la Virgen de Guadalupe le prometió al humilde macehual: “Ten por seguro que mucho lo agradeceré y lo pagaré, que por ello, en verdad, te enriqueceré, te glorificaré; y mucho de allí merecerás con que yo retribuya tu cansancio, tu servicio con que vas a solicitar el asunto al que te envío.”

Explicó que el proceso de canonización de san Juan Diego fue largo, pues, como todo proceso de canonización, éste se basó en una gran investigación a todos los niveles: científico, histórico, teológico, filosófico, bíblico, eclesiológico y otros más. “Pero todo era necesario a fin de lograr la madurez y profundidad a la que se llegó y, de esta manera, hacer que brillara la luz de la Verdad. Gracias a la Santa Sede y a su atinado método, se han purificado algunos de los errores que sobre el evento Guadalupano se venían cargando, así como también se contestó, a satisfacción de la Santa Sede, todos los cuestionamientos que en su momento se realizaron y que, al final, ayudaron para profundizar todavía más en éste maravilloso gran Acontecimiento que trasciende tiempos y espacios”.

“Hoy —externó—, guiado por la misma Divina Providencia me encuentro de nuevo en esta colina del Tepeyac; aquí Jesucristo, Luz de las gentes, quiso manifestar su presencia salvadora en los albores de la evangelización de América Latina, por medio de la Virgen María, su Madre, en la persona del indio Juan Diego, que hoy ante toda la Iglesia quiero proclamar santo”. Explicó que el Acontecimiento Guadalupano es una perfecta inculturación de la misericordiosa mirada del verdadero Dios, que desea venir para estar en medio de nosotros, para vivir con nosotros, poniendo su morada entre nosotros y caminando hacia nosotros en el inmaculado vientre de María, para ser realidad su Casita Sagrada, es decir, nuestra Iglesia Católica, signo de este amor para el mundo entero.

El Card. Rivera señaló que el humilde macehual san Juan Diego hizo todo lo que estuvo de su parte para transmitir esta verdad, que, sin bien es un mensaje para todos, sólo los humildes pueden leer, comprender, hacerlo suya y entregarlo con flores y cantos de un actuar cotidiano en el amor. “Así, un humilde macehual se convierte en el mensajero e intercesor de la Virgen de Guadalupe, elegido para ser pieza importantísima en la construcción de esta historia de salvación que Dios entrega al mundo entero. Y esto se hace más urgente en un mundo que ha perdido el camino, un mundo que más y más nos lleva al abismo de la crueldad, de la violencia, de la traición, del engaño, de la corrupción; donde la criminalidad ya es cotidiana; a tal punto, que lo peor en nuestros días, es el acostumbrarse, e incluso darle carisma de valor, a esas terribles injusticias, pues, desgraciadamente ahora parece que el narcotraficante, el secuestrador, el violento, el asesino, el difamador, el que se empeña en destruir la familia, son los héroes de esta sociedad enferma.

Finalmente, el Arzobispo de México llamó a toda la comunidad a recuperar esta tierra bendita de Dios misericordioso, quien ha venido a ser Luz del mundo, a sembrar las flores de la verdad divina en nuestro corazón, en la honestidad, en la justicia, en la solidaridad, en la paz, y el amor. “Hoy aquí, celebrando estos XV años de la canonización de san Juan Diego, les decimos: Ya escuchaste, hijito mío, mi aliento, mi palabra; anda, haz lo que esté de tu parte…”.

Fuente: Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México

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