Un momento de la vigilia del viernes
Congreso de Laicos

«La música no es aderezo: Es primero, segundo, tercero, copa y puro»

Chito Morales, de Brotes de Olivo, no ha podido acudir a escuchar el itinerario de la mañana al que estaba apuntado. La verdad es que lo ha intentado, pero a cada paso que daba alguien le paraba. «Era alguien de alguna parroquia en la que habíamos actuado, me saludaba, y hablábamos. Me recordaba esto o aquello pasó en la parroquia después de vuestra visita… y ves que cuando siembras siempre hay frutos, ya sea el uno, el treinta o el ciento», ha explicado.

Morales ha destacado que la música «a veces parece un aderezo». Pero, para él, es «primero, segundo, tercero, copa y puro». Así las cosas este músico se siente estos días de congreso «en familia».

Otro de los que levanta pasiones es Migueli, que ha sido el último en actuar en la zona de bar antes de los itinerarios de la tarde. Este famoso cantautor no para de sonreír. «Se saben todas las canciones la gente y es un regalo. A todos los sitios donde voy, es una experiencia muy fraternal y muy bonita», cuenta. En cuanto al congreso: «Hay dos mil personas, casi todas me conocen, y yo conozco a una buena parte. Y ver que todas ellas son fabulosas, comprometidísimas, con unas historias… y claro, este encuentro es de una energía que aquí puede surgir la revolución».

La ilusión es contagiosa, e igualmente contagiado está Nacho Ortiz, de La Voz del Desierto. «He encontrado un ambiente muy majo, con ganas de construir y compartir. Así que bien, muy a gusto», cuenta. De todo, destaca que «es importante que en la Iglesia haya reunión», algo que, a su juicio, «es un símbolo de cómo podemos construir y seguir adelante».

Uno de los grupos musicales más esperados del congreso es Mabelé, autores del himno de este encuentro. María Luisa Rodríguez, su cantante, está encantada de todo lo que está viviendo. Un momento especial para ella fue la vigilia eucarística. «No había un ensayo previo. Ver que nos compactábamos tanto sin ese ensayo ha sido obra del Espíritu Santo. El señor está aquí y somos su instrumento», dice. Además, Rodríguez ha tenido tiempo para participar en los itinerarios. Por la mañana ha escuchado los testimonios de redes sociales. «Llevo las redes de Mabelé, así que me ha servido mucho», asegura.

Juan Susarto es otro de los músicos. «Vienes, y te encuentras con tus hermanos músicos católicos, imagínate». Por su parte, Olga Martínez destaca «el buen funcionamiento de la organización, habiendo dos mil personas, hay mucho trabajo detrás».

La lista es larga, y es imposible cubrirlos todos. Otro de ellos César Hidalgo, se ha mostrado encantado de estar poniendo banda sonora a este congreso. Bueno, algo más que banda sonora, porque en la música siempre hay alma. Destaca que su alegría es doble, por músico y por estar en el congreso como miembro de los Cursillos de Cristiandad. «Pues hombre, la música siempre da un tono de disensión, que la gente se relaje, que lo pase bien», cuenta. Su contribución, el folk-rock cristiano, del que lleva ya tres discos..

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