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Muere en Perú el misionero mallorquí Miquel Parets Serra

Muere en Perú el misionero mallorquí Miquel Parets Serra

Nacido en 1932 en Santa María, ha ejercido su labor misionera en Perú y en Burundi.

Ha muerto a los 84 años en Perú el misionero Mn. Miquel Parets Serra después de una vida entregada a las misiones. El funeral en Mallorca se celebrará el jueves, 2 de junio, a las 20 h, en la Parroquia de Santa María del Camino.

El cuerpo del misionero ha sido velado en su parroquia de San Cristóbal (diócesis de Chosica). Acto seguido ha salido hacia el Penal de Lurigancho -donde Parets ha ejercido su labor en la última etapa de su vida- y al Penal de Castro Castro. Hoy será enterrado en el Santuario de San Martín de Porres por decisión del Obispo Norberto Strotmann.

Una vida entregada a las misiones mallorquinas

Ordenado presbítero en 1957, su primer contacto con las misiones fue en 1961, cuando llegó a Burundi. Se puede considerar uno de los pioneros en la consolidación de la colaboración de Mallorca en Burundi de manera continuada. Así, en el mes de diciembre de 1965 Mons. Nestor Bihonda, obispo auxiliar de la archidiócesis de Gitega (Burundi), viaja a Mallorca acompañado por Miquel Parets y plantea al obispo de Mallorca, Mons. Rafael Álvarez Lara, la posible colaboración de Mallorca con Burundi.

Durante la Semana Santa de 1973, Miquel Parets comienza su calvario personal de acusaciones por parte de las autoridades civiles de Gitongo por supuestas acciones políticas, con juicios ante el gobernador de Gitega. En los juicios se demuestra la falsedad de las acusaciones y no se encuentran motivos para expulsarlo del país, pero se ve obligado a abandonar la provincia de Gitega. Así Parets comienza su largo éxodo y se va a residir a otras parroquias con los Padres Blancos y curas nativos, hasta su expulsión del país, en el mes de octubre de 1979, junto con otros cincuenta y dos misioneros.

Así, 18 años más tarde se trasladaría a Cajamarca, Perú, donde haría estancia durante 8 años más en dos etapas.

En 1990, a petición del obispo de Muyinga, Mons. Roger Mpungu, Miquel Parets vuelve a Burundi para trabajar en la parroquia de Gitaramuka (Muyinga). La situación política ha cambiado, los misioneros son bien recibidos y se pide a la Diócesis que restablezca su presencia en la archidiócesis.

En el mes de octubre de 1993 estalla una guerra civil entre hutus y tutsis y entre partidos políticos que durará cerca de 15 años. El Obispo de Mallorca ordena los misioneros que dejen el país. Parets reside tres meses en Ruanda antes de volver a Mallorca.

En 1999 vuelve a Perú, concretamente a la Parroquia de San Cristóbal (Diócesis de Chosica) con un encargo especial para la Pastoral Penitenciaria a los ‘penales’ de Lurigancho y Castro Castro.



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