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Muere José María Antón, sacerdote, minero y labrador asturiano

Muere José María Antón, sacerdote, minero y labrador asturiano

Sacerdote asturiano minero y labrador muere a los 68 años después de una larga enfermedad

Hoy una zona del occidente de Asturias, está de una forma especial, de luto. Y la Iglesia de toda Asturias comparte ese luto. La razón es la muerte de un querido sacerdote, que ha sido minero y labrador. D.José María Antón Magadán, después de una larga enfermedad, moría el miércoles pasado a los 68 años de edad.

El próximo setiembre iba a cumplir 40 años de entrega sacerdotal, después de más de 30 años en los pueblos del occidente asturiano: Doiras, Illano, Pesoz, Castrillón, Villayón.

José María , era una persona callada, sencilla. Compaginó sus estudios en el Seminario con el trabajo en la mina. Acudía a los pozos de Turón a unos 25 kilómetros de Oviedo y bajaba con sus compañeros mineros para sacar el carbón de aquellas cuencas.

Recibió la ordenación sacerdotal el 22 de setiembre de 1974, presidiendo la ceremonia D. Elías Yanes. Ya ejercía como diácono en Turón y posteriormente a la ordenación ejerció como sacerdote en este pueblo de la cuenca minera asturiana. Después de unos años fue destinado a la zona occidental de Asturias, a Doiras; era el lugar de sus raíces. Y allí se encarnó una vez más no como minero, sino como labrador compaginando su ejercicio sacerdotal con las labores del campo, propias en aquella zona. Fue un sacerdote que -con expresión del papa Francisco- olía a oveja.

Por llegarle la muerte a una edad aún en plenitud y por su biografía como sacerdote primero minero y después labrador, resalta más su biografía.

No todos los días muere un sacerdote que ha sido minero y labrador.

Su sencillez y su manera “callada” de actuar destaca por encima de protagonismos. Sabía muy bien que así llegaba mejor a las gentes. No necesitaba manifestaciones, ni llamar la atención. Era de pocas palabras, pero certeras. No fue un líder que saliese con frecuencia en los medios, sino un amigo cercano de sus feligreses. Habló de Dios primero en las entrañas de la mina y después en el campo bajo el sol cotidiano.

Él sí fue profeta en su tierra, pues supo llegar a las gentes con la sabiduría de las mismas gentes del campo. Comprendía su lenguaje y costumbres a la perfección.

Con esa misma callada sabiduría convivió los últimos meses con la enfermedad; no se quejaba y agradecía a todos la preocupación por su salud y atención.

Recibió la unción de los enfermos y bendición apostólica este Viernes y Santo y se dispuso con toda naturalidad, esperando que el Dios que venció la muerte le llevase a su Reino, sabiendo que la vida de los que creen en Jesucristo no termina, se transforma para una vida mejor.

En el Cielo contempla ahora los frutos de su peregrinar por la tierra, en la mina, en el campo, con sus feligreses.

Fue enterrado este viernes, presidiendo el funeral y sepultura, el obispo auxiliar de Oviedo D. Juan Antonio Menéndez Fernández que concelebró con numerosos sacerdotes.
Oviedo. 26-4-14
José Manuel Coviella Corripio



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