Internacional

Mozambique: se han registrado poco más de mil casos de cólera después del paso del ciclón Idai

Mozambique: emergencia cólera, pero se comienza a reconstruir

Por el momento se han registrado poco más de mil casos de cólera después del paso del ciclón Idai. Han pasado tres semanas desde que el tifón se abatió sobre las costas del país y la máquina de ayuda humanitaria ha comenzado a moverse. El testimonio de un misionero italiano en Beira

Camillo Barone – Ciudad del Vaticano, Vatican News, 4 de abril de 2019
Foto: La misa celebrada en una choza construida sobre los restos de una Iglesia

Tres semanas después del desastre de los días 14 y 15 de marzo de 2018, cuando el ciclón Idai azotó la costa de Mozambique de manera más impetuosa que nunca, las ayudas humanitarias  procedentes de todo el mundo están empezando a distribuirse entre la población. El balance final del desastre es de más de 500 muertos y casi un millón de desplazados internos, que desde hace pocos días han empezado a recibir ayuda humanitaria de todo el mundo. La falta de agua potable y limpia, alimentos y medicinas ha provocado que en los últimos días se haya producido una creciente emergencia de cólera entre los habitantes. Sin embargo, el 2 de abril llegaron a Beira, la ciudad más afectada, unas 900.000 dosis de la vacuna contra el cólera, suministrada por UNICEF y la OMS. El Ministerio de Salud del país ha confirmado 1.052 casos de cólera tras el ciclón Idai. La mayoría de estos (959 casos) se dieron en Beira, donde también se confirmó un caso de muerte, seguido por Nhamatanda (87 casos).

Misionero italiano: el pueblo de Mozambique ya ha resucitado

Fue muy conmovedor el llamamiento que hizo hpy ante los micrófonos de Radio Vaticano Italia el padre Maurizio Bolzon: «He respirado la fuerza de la esperanza desde el primer momento. Todavía tenemos la vida y de lo poco que tenemos podemos empezar de nuevo. La fuerza de este pueblo me ha impresionado mucho». El padre Maurizio Bolzón es un sacerdote de Vicenza que vive desde hace años en Beira, en Mozambique, donde se encontraba en el momento del desastre hace tres semanas. «Este pueblo ya ha vivido su Pascua en su unidad, las personas que han sufrido ya han resucitado», continuó el sacerdote. Bolzón también confirmó que Caritas nacional e internacional está trabajando activamente en la distribución de alimentos, agua potable y refugio en tiendas de campaña para las poblaciones desplazadas. La visita del Papa en septiembre traerá mucha esperanza, según el misionero, aunque su visita a las zonas del desastre de Beira, donde todos los ciudadanos rezan para encontrarse con el Papa, es todavía incierta.

– Beira es otra ciudad. En estas tres semanas, los primeros 10 días estuvieron marcados por fuertes y continuas lluvias, que también ha bloqueado severamente la posibilidad de reiniciar, de poder repensar en cómo reconstruir la vida. Lo único que podíamos hacer era tratar de proteger lo que aún era protegible y esperar a que pasara la lluvia… No había nada más que hacer y durante casi 10 días, todos tuvimos esta sensación de impotencia absoluta. Después, finalmente, salió el sol, un sol que hasta ahora nos está acompañando y de hecho el sol es algo grande porque no sólo es externo sino que entra en el corazón y con el sol se vuelve a empezar, se empieza a ver cómo cada persona, cada familia, cada situación puede pasar página y empezar a vivir de nuevo.

¿Cuáles cree que son las heridas más difíciles de curar y cuáles son los signos de esperanza entre tus fieles?

– Soy el párroco de una zona bastante extensa, alrededor de la ciudad de Beira. El vecindario en el que trabajo está compuesto sólo de chozas. Al día siguiente del desastre, cuando empecé a moverme, no vi una sola casa con el techo encima: todos los techos se habían volado, total o parcialmente, no había una casa en buenas condiciones… La lluvia caía y la gente estaba tratando de refugiarse en una casa sin techo… Gente tan pobre que ya vive en chozas, reconstruirlas, volver a empezar, comprar nuevas chapas …. Es un desastre. Además, para muchas personas la casa es también el lugar donde almacenan sus alimentos, por lo tanto perdida su ropa, perdido el colchón, también pierden el saco de arroz o el saco de maíz que tienen en la casa y que debe durar meses y meses.

Así que el espectro del hambre es una realidad presente en muchos de los hogares de nuestra gente. Respiré esperanza desde el primer momento, desde el momento en que, a la primera luz del alba, salimos, yo como todos los demás de la puerta: nos miramos, nos saludamos, nos dimos la mano y nos dijimos: «Todavía estamos aquí». Lo perdimos todo, pero aún tenemos la vida y podemos empezar de nuevo». Pues bien, esta fue una frase que he escuchado repetir en todas partes y continuamente, de todas las bocas y a todos los niveles: «Todavía estamos aquí, estamos vivos, nos levantamos y empezamos de nuevo. Realmente no habría pensado en algo así en mi vida. Me impresionó mucho. Ante el desastre, esta fuerza interior que tiene el pueblo mozambiqueño, para mí es una enseñanza increíble… Estoy maravillado, me parece vivir entre un pueblo «resucitado», en el sentido de que no se resigna a la muerte: vive, vive, vive. Tanto es así que en este tiempo de Cuaresma me parece ya estar un poco en una Pascua, en cierto modo.

¿Cuánto y qué ayuda humanitaria ha llegado a Mozambique? ¿Puede decirse satisfecho?

– El gobierno quiere claramente tener el control de este movimiento y nosotros, como Iglesia, también estamos presentes con nuestra Caritas, la Caritas diocesana, apoyada también por las Caritas nacionales, internacionales y varias Caritas de diversos países. Estamos en una mesa donde están sentadas muchas otras presencias. Creo que si el gobierno logra manejar la emergencia con inteligencia, en una primera fase podría tener inclusouna respuesta adecuada.

Padre Mauricio, ¿qué ha suscitado en la población de Beira la noticia de la visita del Papa el próximo mes de septiembre?

– Por un lado, claramente, la alegría de tener al Papa Francisco en medio de nosotros…. ¡El Papa Francisco es el Papa Francisco! Por otra parte, inmediatamente, cuando yo, como otra persona, empecé a decir a la gente que nos rodeaba: «Sabes, el Papa Francisco viene en septiembre…», todo el mundo, todo el mundo, nadie dejó de decir: «Pero él viene aquí porque quiere visitarnos después de la catástrofe, después del ciclón? Y nos quedamos un poco paralizados porque de hecho no hubo respuesta, el programa de la visita aún no ha sido revelado… Aunque parecía, por lo que se había entendido, que todo estaría un poco limitado a la visita de la ciudad de Maputo, la capital, que está en el sur del país. Así que no seremos considerados como un lugar de visita per seguramente con lo que estamos viviendo y hemos vivido la esperanza de que el Papa Francisco pueda venir y visitarnos en Beira está animando mucho.

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