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Monseñor Vicente Jiménez celebró el Día de la Vida Consagrada acompañado de religiosos de toda la diócesis de Santander

En Cantabria hay 104 Comunidades que engloban a un total de 961 religiosos y religiosas

Mons. Jiménez: La Vida Consagrada “es un signo vivo de la misericordia de Dios en esta sociedad tantas veces desierta de amor”

Este colectivo trabaja con su apostolado en los colegios, enfermos, ancianos, jóvenes, presos o con la marginación entre otras realidades

Con motivo de la XVII Jornada Mundial de la Vida Consagrada, los religiosos y religiosas de la Diócesis, están convocados a participar en una misa que se celebró el sábado, a las seis de la tarde en la Catedral, y que será presidida por el obispo de Santander, Mons. Vicente Jiménez Zamora.

En la Diócesis cántabra y del valle de Mena existen actualmente 104 comunidades que integran a 961 miembros. De ellos, 233 son hombres y 728 mujeres, según los datos aportados por Miguel Ángel García Luis, responsable en la Diócesis de este área.

El 2 de febrero, la Iglesia celebra la fiesta de La Presentación del Señor, en la que se hace memoria de la presentación que María y José hicieron de Jesús en el templo “para ofrecerlo al Señor”. Este día, la Vida Consagrada celebra siempre su jornada anual, que este año se ha convocado con el lema, “La Vida Consagrada, Signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo”.

 

Además, Mons. Jiménez es, desde marzo de 2011, el Obispo presidente de la Comisión para la Vida Consagrada y Contemplativa de la Conferencia Episcopal, cuya misión es la tutela de esta forma de vida en la Iglesia a través de sus diversas manifestaciones.

 

En una Carta pastoral, el obispo ha destacado que las personas consagradas, con su vida y misión, son en esta sociedad tantas veces “desierta de amor”, un signo “vivo” de la misericordia de Dios.

 

En este contexto, recuerda que los religiosos y religiosas, a través de sus carismas, se entregan “sin reservas” a los hermanos y a todos los hombres, ya sean éstos niños, jóvenes, adultos o ancianos, mediante el ejercicio de la caridad.

 

En su escrito destaca que los miembros de la vida consagrada están presentes en lugares tan diversos como las escuelas, hospitales, geriátricos o las cárceles, así como en las parroquias y en los claustros; en las ciudades y en los pueblos, en las universidades y en los asilos; en los lugares de “frontera y en lo más oculto de las celdas”, apostilló.

 

104 Comunidades

 

En la Diócesis de Santander existen 104 comunidades de vida consagrada, a las que se suman tres Institutos Seculares y dos Sociedades de Vida Apostólica, como es el caso de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.

 

De las comunidades, 50 están asentadas en la ciudad de Santander y otras 54 están repartidas por la región y el valle de Mena

 

Asimismo, muchos de estos religiosos están al frente de numerosas parroquias de la diócesis colaborando, así, con la pastoral y con el clero diocesano. A esta comunidad, habría que añadir los alrededor de 155 misioneros nacidos en Cantabria y que están repartidos en países necesitados.

 

Con motivo de esta jornada anual, el delegado de Vida Consagrada en la Diócesis de Santander, Miguel Ángel García, manifestó su preocupación por el descenso de las vocaciones y por la edad avanzada de muchos miembros consagrados.

 

Año de la Fe

 

La Jornada de esta XVII edición, se celebra en el marco del “Año de la Fe” que el Papa Benedicto XVI convocó, con carácter universal, el pasado 11 de octubre en Roma con motivo del 50 aniversario de la convocatoria del Concilio Vaticano II (1962-65)

 

Mons. Jiménez indicó que con esta iniciativa, el Papa ha querido que la Iglesia “renueve el entusiasmo” de creer en Jesucristo, único Salvador del mundo; se “reavive la alegría” de caminar por el camino que Él nos ha indicado; y “testimoniemos de modo concreto la fuerza transformadora” de la fe a través del anuncio de la Palabra, de la celebración de los sacramentos y de las obras de la caridad. Esto es lo “que quiere también para todas las personas consagradas”, precisó.

 

A la vida consagrada pertenecen los miembros que trabajan con su apostolado y carismas en campos tan diversos como la educación, los enfermos, la infancia desprotegida, ancianos, drogadicción, Sida, encarcelados, inmigrantes o los jóvenes con problemática social, entre otras realidades. En total son 36 los distintos carismas que están presentes en la Iglesia cántabra a través de las diferentes comunidades.

 

En la Carta pastoral presentada por el obispo, Mons. Jiménez recuerda que en esta Jornada anual, “miramos” a la vida consagrada y a cada uno de sus miembros “como un don de Dios a la Iglesia y a la humanidad”.



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