Iglesia en España

Monseñor Osoro: “La Iglesia no hace política, respeta la laicidad”

Monseñor Osoro: “La Iglesia no hace política, respeta la laicidad”

Intervención de monseñor Carlos Osoro, arzobispo en el Fórum Europa, en la mañana del miércoles 25 de abril

El arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro Sierra, comenzó su intervención en el Fórum Europa de la capital de España con un minuto de silencio por el eterno descanso de las víctimas y damnificados del accidente aéreo del día anterior.

Monseñor Osoro planteó sus tesis en seis “bienaventuranzas que propone un obispo para España en tiempos en los que se gesta una nueva era en la historia” para la que pidió “prestar la fuerza del Evangelio” para “hacer posible la convivencia entre los hombres”. De ahí, que insistió en la necesidad de construir “una sociedad de la convivencia, en la que entremos todos, en la que no descartemos”. ”

En cuanto al papel de la Iglesia, el arzobispo dejó claro que “la Iglesia no hace política, respeta la laicidad, pero ofrece las condiciones para una sana política”, que “trasciende el juego político e ideológico”. “La Iglesia es abogada de la justicia y los pobres al no identificarse con ningún interés”.

“Bienaventurados los que dedican su vida a que el ser humano desarrolle todas las potencialidades de su existencia”, prosiguió Osoro, hablando de la “emergencia educativa”, e invocando la responsabilidad. “Mientras la educación esté bajo la determinación del que dirija el gobierno en cada momento no la afrontaremos como merece y como lo hacen los países que se han tomado en serio la pregunta sobre el hombre”. Por ello, “la educación no puede ser un problema político, no puede estar a expensas de los cambios políticos, esto es un desastre”.

La misericordia fue la cuarta bienaventuranza que asumió el arzobispo de Madrid. “Para la Iglesia es esencial tener las puertas abiertas, donde todos se sientan a gusto. Esto no significa no decir la verdad. Jesús siempre dijo la verdad, pero a su lado la gente se sentía sanada, a gusto, acogida, querida”.

“Bienaventurados los que se atreven a arrancar la fe y la religión del ruedo de la discordia y el enfrentamiento público”, indicó a continuación, criticando a quienes “encienden odio en los corazones”, de un signo o de otro.

Finalmente, Osoro calificó de bienaventurados a “los cristianos que se atreven a proponer grandes tareas para ellos y para todos los hombres de buena voluntad”, reclamando “convergencia” entre sociedad e Iglesia en torno al hombre, “el punto de partida para construir”.

En el turno de preguntas, el arzobispo de Madrid abogó por la “cultura del encuentro”. Al tiempo, subrayó que “me parece muy mal” la comparación hecha días atrás por instancias judiciales entre Cáritas y la financiación del PP, proclamando que “si se retira lo que está haciendo Cáritas de Madrid, no sé lo que pasaría. No se conocería Madrid. El mejor aval para presentarse en este mundo es lo que hace Cáritas, que al fin y al cabo es lo que hacen los cristianos”.

Sobre la defensa de la vida, Osoro reiteró que “para el aborto no hay supuestos. No vale ningún supuesto”, y respecto a las peticiones de que la Religión desaparezca de las aulas, incidió en que “no creo que volvamos a dictaduras, sean de un signo o de otro. La religión es espacio de libertad”.

En cuanto al papel de la mujer en la Iglesia, Osoro insistió en que “por qué no puede llevar la responsabilidad de una parroquia”, pero quiso dejar claro que, según la Tradición, no habrá mujeres sacerdotes, ni cardenales. “No va a haber mujeres sacerdotes. ¿Y cardenales? Pues tampoco. Pero no por eso la mujer es menos importante”.

Sobre la pederastia, fue rotundo: “Los pederastas no pueden estar en la Iglesia, porque rompen vidas. Es hacer un escándalo en un niño, en lo más profundo de su vida, que le dura para siempre. Esto es terrible, no se puede consentir”, señaló, defendiendo la “actuación clara, evidente, tajante”, del papa Francisco en este asunto.

Finalmente, y sobre la relación de la Iglesia con los homosexuales, apuntó que “cuando miro, yo veo personas. Hijos de Dios. Y es lo que veo en todos. Cuando me acerco a una persona no le califico o descalifico. Y esta es la gran tarea del arzobispo de Madrid, y creo que de todos los obispos. La gran tarea es hacer posible que los hombres y mujeres de este mundo vivan con el título más importante que se les ha regalado: hijo de Dios, y por eso, hermano de todos los hombres”.

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