Diócesis Iglesia en España

Monseñor Javier Salinas Viñals tomó posesión de la diócesis de Mallorca

salinas

Por José Alberto Rugeles Martínez

Monseñor Javier Salinas Viñals tomó posesión como nuevo  obispo de la Diócesis de Mallorca en una solemne ceremonia que se celebró en la imponente Catedral de la isla. A la ceremonia asistieron las autoridades civiles de la Comunidad Balear comenzando por el Presidente D. José Ramón Bauzá, la presidenta del Parlament, Dña. Margalida Durán; el alcalde de Palma, D. Mateo Isern; la delegada del Gobierno, Dña. Teresa Palmer; el comandante general de Baleares, D. Adolfo Orozco; y la presidenta del Consell de Mallorca, Dña. Maria Salom.

Concelebraron con Mons. Salinas Viñals el Nuncio Apostólico en  España, Mons. Renzo Frattini, los Cardenales D. Lluis Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona, D. Ricard María Carles, arzobispo emérito de Barcelona, los arzobispos de Valencia -metropolitano de Mallorca-,Tarragona, Oviedo y de La Seu de Urgell, así como una gran cantidad de Obispos entre los que se encontraban los de Menorca, Ibiza, Lérida, Solsona, Vic, Segovia, Segorbe-Castellón, Coria-Cáceres, Málaga, Albacete, Huelva, el de Alicante-Orihuela, D. Jesús Murgui Soriano (predecesor de D. Javier en la sede de Mallorca) los auxilares de Madrid y Barcelona, así como el Secreario general de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Juan Antonio Martínez Camino, S.J.

Más de 350 acompañaron al nuevo pastor que fue recibido por el Administrador Diocesano, D. Lluc Riera quen en sus palabras de saludo señaló que: “Tan amplia como le pueda parecer esta Seo es nuestra acogida hacia usted. Tan claro como acostumbra a mostrarse el rosetón de la nave central, es nuestra disponibilidad”.

Las 4000 personas que participaron en la ceremonia escucharon la Homilía de Mons. Salinas que entre otras cosas señaló que: “Es el Santo Padre quien me envía en el nombre del Señor para ser Obispo de esta entrañable Diócesis de Mallorca, enriquecida por tantos testimonios de santidad. Señor Nuncio, ruega transmitir al Santo Padre mi devota adhesiones y total Disponibilidad, y mi agradecimiento por la confianza que ha depositado en mí persona. Al tomar Posesión de la Diócesis he quedada incorporación a la larga lista de Obispos que, como eslabones de una cadena, primera esta Iglesia particular a los Apóstoles, columnas de la Iglesia, Mostrando así supe naturaleza apostólica. Pastores me precedieron en esta Sede mallorquina. Fue sucesor de los Apóstoles consisten en ser tomada uno al Servicio de Jesucristo para ser testimonio de los Bienes salvadoras que Él nos ha traido. En realidad, “la Misión confiada miedo Jesús en los Apóstoles deberia durar ta el fin del mundo (cf. Mt 28,20), ya que el Evangelio que se las encargo transmitir es la vida para la Iglesia de Todos los tiempos. Precísamente por eso los Apóstoles se preocuparon de instituir Sucesores, de modo que como dice San Ireneo, “se manifestara y conservara la tradición apostólica a través de los Siglos” (Pastores Gregis 6)”.

El nuevo Obispo de Mallorca recordó que: “La Iglesia no tiene otra luz que la de Cristo, y es misión suya que resplendesqui en todo su ser y vivir, para mostrar así a los hombres la vida nueva que Él nos trae, la luz que nos guía hacia la verdadera felicidad. Si nos dejamos iluminar por Cristo, descubriremos la fuente de toda alegría y esperanza, podremos dar testimonio de la novedad de Dios para nuestro mundo, tendremos energía incluso para vivir una fe dispuesta al sacrificio ante las dificultades que viven tantas personas”.

Para Mons. Salinas Viñals: “Los fieles laicos, que tiene la gran tarea de ser testigos del arte de vivir que Cristo nos enseña, en el corazón mismo de las realidades humanas, especialmente en la familia, fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, ámbito donde la persona humana puede nacer con dignidad, crecer y desarrollarse de un modo integral. Comunidad de generaciones y garante de un patrimonio de valores y experiencias colectivas“.

El nuevo Prelado de Mallorca señaló además que el criterio fundamental de su misión será: “hacer de la Iglesia, como recordaba el Beato Juan Pablo II, “la casa y la escuela de la comunión”, la fuente y el fundamento de la cual es Dios, que es misterio de Amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo. A su luz podemos reconocer la dignidad sagrada que se refleja en todo rostro humano. Edificar el Cuerpo de Cristo lleva a desarrollar la capacidad de ver lo que hay de positivo en el otro, para valorarlo como regalo de Dios (cf. NMI 43). n esta dinámica de comunión eclesial se sitúa una dimensión propia de mi ministerio episcopal: ser pregonero del Evangelio, magister fidei et doctor veritatis. De ahí que todas mis actividades deberán estar ordenadas a esta misión primordial. Ayúdenme me todos a cumplirla. Nuestro mundo tiene necesidad de que le hablen de Dios, y también que presenten el mundo a Dios en la oración. Se trata de una misión que no debe estar sujeta a las efímeras modas culturales, sino que debe estar impulsada por aquella libertad que sólo la certeza de pertenecer a Dios puede dar. Una misión que me corresponde realizar como un deber principal, con respeto y temor, pero con gran constancia y libertad de espíritu”.

Mons. Salinas pidió a los fieles que le escuchaban atentamente: “ayúdenme a llevar adelante esta misión que me ha sido confiada. Lo he recibido como un don del Señor, que me sitúa a la cabeza de esta Iglesia diocesana para hacerla crecer como comunidad en el Espíritu por medio del Evangelio y los Sacramentos. Estamos viviendo el Año de la Fe que el Santo Padre, de forma tan oportuna, ha convocado para retomemos de nuevo el camino de una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. En este contexto se sitúan estas palabras de Benedicto XVI que quiero que guíen mi ministerio episcopal: “El mundo de hoy necesita personas que anuncien y testimonien que es Cristo quien nos enseña el arte de vivir, el camino de la verdadera felicidad, porque Él mismo es el camino de la vida; personas que tengan ante todo ellas mismas la mirada fija en Jesús, el Hijo de Dios: la palabra del anuncio siempre debe estar inmersa en una relación intensa con Él, en una profunda vida de oración. El mundo de hoy necesita personas que hablen a Dios para poder hablar de Dios “(Benedicto XVI. Discurso 15-10-2011)”.

Concluyó D. Javier con una hermosa referencia a la Santísima Virgen: “Confío mi ser y mi ministerio a la intercesión de María, que a partir de hoy invocaré con otro título entrañable: Virgen de Lluc. En la familia aprendí a confiar en Ella. Y en cada una de las comunidades cristianas que he servido ha crecido mi devoción a María. Llevo en el corazón a la Virgen de la Cinta, la Virgen Blanca, la Virgen de las Nieves, la Virgen de los Desamparados. En este día hermoso pido a la Virgen que nos una como familia, que “muestre que es nuestra Madre”.

Mons. Javier Salinas Viñals nació en la ciudad de Valencia el año 1948 y fue  ordenado sacerdote en 1974. Es doctor en Catequética por la Pontificia Universidad Salesiana de Roma. Fue Oispo de la Diócesis de Ibiza entre 1992 y 1997, año en el que fue nombrado Obispo de Tortosa hasta el 2012.

 

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