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Iglesia en España

Monseñor Francisco Cerro Chávez en las Jornadas Nacionales de Liturgia, por José Alberto Rugeles Martínez

Monseñor Francisco Cerro Chávez en las Jornadas Nacionales de Liturgia, por José Alberto Rugeles Martínez

Mons. Francisco Cerro Chávez, obispo de Coria-Cáceres tuvo a su cargo la ponencia final del segundo día de las Jornadas Nacionales de Liturgia que se están celebrando en la ciudad de Cáceres y están convocadas por la Comisión episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española.

Las Jornadas que concluyen el viernes con una ponencia del arzobispo emérito de Pamplona y obispo emérito de Tudela, Mons. Fernando Sebastián Aguilar, han reunido a obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, que han reflexionado sobre los cincuenta años de la Constitución conciliar «Sacrosanctum Concilium» sobre la Sagrada Liturgia.

Mons. Cerro Chávez disertó a respecto de la Espiritualidad y Liturgia. La exposición que fue seguida con mucha atención por todos los asistentes que provenientes de 41 diócesis españolas, tuvo como eje central que «la Liturgia es el latido del corazón de Cristo en el corazón de la Iglesia». Para el obispo de Coria-Cáceres sigue vigente la frase de un pensador europeo de que «la Palabra de Dios es una carta de amor que Dios nos da cada día, como respuesta a nuestra necesidades». «La liturgia nos educa, la liturgia es la Iglesia en oración» y «si no se respetan las normas litúrgicas se confunde al pueblo de Dios» «por lo que debemos profundizar en la lectura de los textos litúrgicos».

 

El obispo ofreció las características de una espiritualidad litúrgica que debe ser trinitaria, cristocéntrica y pascual, bíblica, mistagógica, litúrgica y orante, con una nota cíclica, recordando que la liturgia es la fuente primera e imprescindible del espíritu cristiano.

D. Francisco Cerro Chávez dio al finalizar su ponencia las líneas pastorales que se derivan de la espiritualidad litúrgica: procurar que el sentido cristiano penetre en las consciencias; descubriendo la mistagogia  -la entrada en el misterio por medio de los signos-, ayudando a las personas a que se encuentren con Dios y entren en contacto con el misterio; promover celebraciones dignas con noble sencillez, y facilitar que se pueda respirar el clima de la primera comunidad creyente.

De igual manera se deberá suscitar el gusto por la Oración, pues casi siempre cuando se ha perdido la esperanza es porque se ha perdido el gusto por la oración, señaló Mons. Cerro, añadiendo que los Pastores deben ejercer su papel de pastores y guiar al pueblo de Dios en este camino, que es Nueva Evangelización ya «que si nos dejamos envolver por el misterio, podremos vivir la vida en el Corazón de Jesús».

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