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Internacional

Monseñor Carrascosa investido honoris causa en la USMA de Panamá

Monseñor Carrascosa investido honoris causa en la USMA de Panamá

La Universidad Católica Santa María La Antigua de Panamá se confirió el Doctorado Honoris Causa en Humanidades y Ciencias Religiosas a monseñor Andrés Carrascosa Coso, Nuncio Apostólico de su Santidad en Panamá, por su gran labor intelectual y pastoral desarrollada desde el Servicio Diplomático de la Santa Sede, promoviendo en diversos países y en distintas instancias internacionales la visión humanista del hombre que la iglesia ofrece al mundo de hoy.

La ceremonia fue presidida por monseñor José Domingo Ulloa, Arzobispo de Panamá y Gran Canciller de la USMA y el profesor Carlos Alberto Voloj Pereira  el Rector Magnífico de la USMA.

La Secretaria General, profesora Ingrid Chang Valdés, reconoció los méritos y logros académicos del condecorado, exaltando sus empeños y compromisos plasmados en la resolución número 7 que emitiese la Junta de Directores de la USMA.

Por su parte, monseñor José Domingo Ulloa, Arzobispo de Panamá y Gran Canciller de la USMA, realizó el “Laudatio”, que recoge y exalta los méritos por los cuales se otorga el Doctorado Honoris Causa a Monseñor Andrés Carrascosa Coso.

“La Universidad Católica Santa María la Antigua, como universidad y como católica, lleva intrínsecamente la misión de buscar, descubrir y comunicar la verdad y de crear e irradiar el saber para bien de la humanidad, señalo monseñor José Domingo Ulloa  “La Constitución Apostólica de Juan Pablo II sobre las Universidades católicas “Ex corde ecclesiae”, justamente al inicio de la misma, sintetiza muy bien su identidad y su finalidad: “Nacida del corazón de la Iglesia, la Universidad Católica se inserta en el curso de la tradición que remonta al origen mismo de la Universidad como institución, y se ha revelado siempre como un centro incomparable de creatividad y de irradiación del saber para el bien de la humanidad”. Sí, centro de creación y de irradiación del saber para el bien de la humanidad. Por eso la Universidad Católica Santa María la Antigua, cuando reconoce en una persona que se identifica con ella y con sus principios y valores fundamentales, no duda en expresar públicamente ante la sociedad donde está inserta que esa persona encarna esa “sabiduría”, entendida según la concepción griega como “saber vivir”, en una forma superior y le propone como Maestro, “Doctor” de su estilo y visión de vida”

Después de expresar que el Nucio Apostólico, Monseñor Andrés Carrascosa Coso, encarna y representa en su vida estos valores fundamentales de nuestra Universidad y narrar sus extensos datos biográficos concluyó afirmando que “la Universidad Católica Santa María la Antigua se siente honrada, como lo expresa en la Resolución que su Junta de Directores redactó para este Acto, al honrar a Su Excelencia Reverendísima Monseñor Andrés Carrascosa Coso otorgándole el título de “Doctor Honoris Causa” en Humanidades y Ciencias Religiosas “por la gran labor intelectual y pastoral desarrollada desde el Servicio Diplomático de la Santa Sede, promoviendo en diversos países y en distintas instancias internacionales la visión humanista del hombre que la Iglesia ofrece al mundo de hoy para superar el vacío existencial en el que ha caído la humanidad y animando y apoyando, en diferentes iglesias locales, particularmente la panameña, el compromiso de esas iglesias con la nueva evangelización como la forma en que la Iglesia colabora con las sociedades en la construcción de un mundo mejor”

Monseñor Ulloa en compañía del Rector, impuso a monseñor Carrascosa el birrete, anillo, medalla y pergamino, signos de la investidura, y se le entregó el Libro de la Sabiduría. Posterior a esto, se impartió la lección magistral por parte de monseñor Carrascosa Coso, que llevó por título “La Universidad Católica en tiempos de emergencia educativa”, enfocándose en “la visión que debe desempeñar la Universidad Católica en el seno de la sociedad, a nivel mundial se habla de emergencia educativa, El papel de la universidad Católica es de contribuir al desarrollo de los estudios y a la preparación de los jóvenes a la investigación científica y a buscar los públicos al servicio de la sociedad”, manifestó Carrascosa Coso.

“La Universidad lleva en su misma entraña una vocación de servir a la humanidad, centrando su atención y su preocupación en el hombre, en el empeño en su promoción y desarrollo, en el respeto de su dignidad y de sus derechos”, dijo monseñor Carrascosa.

“En ese cometido de investigar y transmitir la verdad, la Universidad se constituye en defensora de la libertad del hombre y en conciencia crítica. Si se la redujera a mero instrumento de aprendizaje técnico y profesional se la estaría llevando a su propia aniquilación. La Universidad ha de trabajar para promover la idea de un mundo más justo, un mundo que le ayude a cada hombre en sus necesidades materiales, morales y espirituales. Que sea capaz de recoger la herencia científica y cultural que ha recibido y la enriquezca, para ponerla al servicio del verdadero progreso y desarrollo de la humanidad, para la edificación de un mundo de justicia y dignidad de todos los hombres y de todos los pueblos, para la paz verdadera que entraña el respeto y la no exclusión de nadie. Esto no es un sueño ni un ideal evanescente. Es un imperativo ético, un deber sagrado, que el genio intelectual y espiritual del hombre puede afrontar mediante una nueva movilización de talentos y energías de cada uno y desarrollando todos los recursos técnicos y culturales.”

Termino manifestando el Nuncio de la Santa Sede en Panamá que “al universo de la ciencia le hace falta un suplemento espiritual, un “alma”. Sin ética, la ciencia puede llegar a ser instrumento de muerte. La inteligencia, si no es guidada por los valores del amor y del respeto puede ser dañina. El Papa Francisco nos recordaba recientemente que en nuestro mundo moderno hay “el rechazo de la ética. Igual que la solidaridad, también la ética molesta. Se considera contraproducente; demasiado humana, porque relativiza el dinero y el poder; una amenaza, porque condena la manipulación y la degradación de la persona. Porque la ética lleva a Dios, que está fuera de las categorías del mercado. Para los agentes financieros, económicos y políticos, Dios es incontrolable, inmanejable, incluso peligroso, porque llama al hombre a su plena realización y a la independencia de cualquier tipo de esclavitud”

 

Por Antonio DÍAZ TORTAJADA, sacerdote-periodista

 

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