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Monseñor Agrelo: «La fe hace posible que el corazón vea un hermano allí donde los ojos ven a un emigrante»
Monseñor Agrelo ha recogido el premio Mundo Negro a la Fraternidad concedido a la Delegación de Migraciones de Tánger.
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Monseñor Agrelo: «La fe hace posible que el corazón vea un hermano allí donde los ojos ven a un emigrante»

«La fe hace posible que el corazón vea un hermano allí donde los ojos han visto a un emigrante. No es tan fácil como pudiera parecer, pues nos han habituado a ver en el emigrante una amenaza, un peligro para los tuyos, para tus ideas, para tus creencias…». El arzobispo emérito de Tánger, Santiago Agrelo Martínez, ha reivindicado en la tarde de hoy jueves, 6 de mayo —día en el que la Santa Sede ha presentado también el mensaje del Papa para la 107 Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2021— la necesidad de salir al encuentro de estos hermanos. «Te han llevado a pensar que ese desconocido representa menos posibilidades para ti, para tu bienestar o para tu tranquilidad. Lo más fácil es que a ese desconocido le des una montaña de nombres en negativo. La fe te llevará a ver en él a un hijo de Dios», ha señalado.

El prelado gallego ha pronunciado estas palabras al recoger el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2020 que la publicación de los Misioneros Combonianos ha concedido a la delegación de Migraciones de Tánger, por él fundada. Agrelo pastoreó esa diócesis durante doce años y puso en marcha la delegación en 2011. «Este reconocimiento —ha dicho visiblemente emocionado— redundará en beneficio de los emigrantes. Siento una gran alegría. Me siendo como un padre que se siente orgulloso de sus hijos».

La actual directora de la Delegación, la religiosa Vedruna extremeña Inmaculada Gala, ha intervenido telemáticamente —ella no ha podido acudir a recoger el premio debido a las restricciones de movilidad impuestas por Marruecos y ha sido el arzobispo franciscano quien lo ha hecho en su lugar— y ha explicado que la delegación está presente hoy en Tánger, Tetuán, Nador y Alhucemas y que, entre religiosos, voluntarios, y contratados, trabajan en ella 54 personas de 14 nacionalidades distintas y diferentes religiones y creencias. «El ser acogedores y fraternos va más allá de una acogida, es un estilo de vida», ha dicho.

Monseñor Agrelo ha recordado que cuando el Papa Benedicto XVI lo nombró obispo y lo envió a Tánger se encontró con un territorio de frontera separado por una frontera natural (el mar) y dos fronteras artificiales: las dos vallas levantadas por el hombre, «dos trampas mortales en las que cada año quedan atrapados y humillados miles de hombres, mujeres y niños». Esas fronteras eran y continuarán siendo parte de mi vida, ha confesado. Antes ha echado la vista atrás para indicar que, aunque inicialmente en la diócesis atendían a los inmigrantes a través de Cáritas, pronto se hizo necesaria la creación de un organismo específico dedicado a ellos: «una delegación a la que pudieran acercarse a beber los agotados del camino». Para ponerla en marcha, ha dicho, tuvo siempre muy presente el pasaje bíblico de Jesús con la samaritana en el Pozo de Sicar.

«No somos respuesta a sus preguntas ni solución a sus problemas, solo somos un signo del amor que Dios les tiene. (…) Somos solo pobres que comparten lo que tienen con otros pobres», insiste Agrelo.

Pedro Andrés Miguel: Los inmigrantes, triplemente golpeados

«Cuando se esquilman los recursos de los lugares de origen, la consecuencia es la inmigración», ha dicho al entregarle el premio, Pedro Andrés Miguel, provincial de los Misioneros Combonianos en España. «Los inmigrantes son triplemente golpeados, triplemente desangrados: primero en el origen, después en el camino y por último en el destino». Y los causantes de sus desgracias se lavan las manos.

El director de Mundo Negro, por su parte, P. Enrique Bayo, ha señalado que «los flujos migratorios son la consecuencia de un sistema económico mundial profundamente injusto que tiene que cambiar si realmente queremos ser fieles al Evangelio y acabar con el sufrimiento de estos hermanos». Los migrantes —recuerda— «aportan innegables beneficios a nuestro país, tanto a nivel democrático, revitalizando una población envejecida, como a nivel cultural y económico, por la fuerza laboral que aportan», si bien sus justas reivindicaciones de derechos, vivienda y empleo digno han de ser reconocidas no por un «criterio utilitarista» sino de humanidad y justicia.

XXXIII Encuentro África

Algunos de estos migrantes han relatado su testimonio en el XXXIII Encuentro África que, dedicado a las Migraciones, ha tenido lugar antes de la entrega del premio. El marfileño de 24 años Ladji Moryba Kouyate ha emocionado a los presentes al dar las gracias a todas aquellas personas, instituciones y asociaciones que le habían ayudado desde su llegada a España en una patera: a los miembros de Salvamento Marítimo que le salvaron la vida cuando la embarcación ya pasaba por dificultades, a la policía de Motril que les ofreció alimentos y cuidados al desembarcar, a los voluntarios del pueblo de Guadalajara al que lo trasladaron, a Mamá Paqui («mi mamá española») que tanto lo ha cuidado, a Sercade, a los médicos que le curaron cuando enfermó, a los voluntarios que le enseñaron español, etc…

Junto a él han intervenido en esta edición del Encuentro Elena García (de la Comunidad Negra Africana y Afrodescendiente en España), Becha Sita Kumbu (de la Asociación Besha Wear), Jennifer Gómez (del Área de Migraciones de Confer) y el periodista José Naranjo.

García ha subrayado que la integración de los inmigrantes —que conlleva un esfuerzo por su parte para insertarse en las sociedades de acogida— debe ir acompañada también de «inclusión», es decir, de un esfuerzo por parte de las sociedades a las que llegan.

Kumbu, por su parte, ha hecho énfasis en lo mal que lo están pasando los migrantes con la actual ley de Extranjería, y ha pedido su reforma.

Jennifer Gómez, de Confer, ha hecho un recorrido por el magisterio del Papa Francisco. Y preguntada sobre si al Pontífice, más allá de escucharle y asentir a lo que nos dice, se le hace caso en el tema de las migraciones, ha respondido que «algo se está moviendo» y que «cada vez nos sentimos más llamados a asumir la responsabilidad que tenemos como cristianos». «[La visita] a Lampedusa fue un hito», ha afirmado antes de manifestar que las migraciones son sin duda unos de los ejes vertebradores del pontificado y que a Francisco algunos lo llaman «el Papa de los refugiados».

El periodista canario José Naranjo, por último, ha denunciado el fracaso de las políticas migratorias vigentes y la «falta de valentía» como sociedad para abordar y gestionar los flujos migratorios. La realidad dice que el modelo disuasorio de las vallas, las expulsiones en caliente, etc. no ha funcionado, ha manifestado. Naranjo, que lleva diez años afincado en Dakar (Senagal), ha constatado que lo que hace que los jóvenes se jueguen la vida para llegar a Europa es, ante todo, la falta de expectativas y horizontes vitales en sus sociedades. «Tienen la legítima aspiración de soñar con un futuro mejor para ellos y sus familias. Miran a su alrededor y no ven una salida».

Respecto a los medios de comunicación, ha dicho que estos tienen «una responsabilidad muy grande en la construcción de la narrativa sobre el fenómeno migratorio», una narrativa que actualmente es de criminalización cuando las migraciones son un fenómeno natural que han existido siempre. Sobre este tema, Jennifer Gómez ha instado también a reflexionar y a hacer autocrítica individual: «Cada uno es responsable de indagar un poco más en lo que ve y recibe de los medios. Hay que ir un poco más allá de lo que nos cuentan y nos dicen».



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