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Mística y Educación desde la Cátedra Enrique de Ossó

Mística y Educación desde la Cátedra Enrique de Ossó

Cerca de un centenar de personas de diversos países han estado participando en el curso sobre mística y educación teresiana: desafíos para el siglo XXI, que se dicta en la Universidad de la Mística de Ávila y que finalizará mañana domingo hablando de los retos que se deberán asumir desde el estudio de la mística y el desarrollo de una acertada y eficiente educación.

Una experiencia mística. En Occidente la mística está viviendo momentos de auge, de la mano de tradiciones y métodos orientales: el zen, la meditación, el mindfulness y otras formas que de alguna manera ponen en diálogo la espiritualidad en general con la espiritualidad cristiana. Para nosotros el objetivo último de la espiritualidad es siempre la felicidad personal y la construcción del mundo más acorde con los deseos de Jesús. Y en este marco cobra importancia clave la educación.

De todo ello se deriva una pregunta clave que este foro se planteó: ¿puede tener, hoy, la mística, un lugar en la educación? JUAN MARTÍN VELASCO, desde la perspectiva más amplia de la evangelización, defiende que tras la actual situación de crisis del cristianismo en los países occidentales y el fracaso de las sucesivas iniciativas pastorales para responder a ella, es necesaria una verdadera “conversión pastoral” centrada en el desarrollo de la dimensión mistagógica de todas las acciones de la Iglesia. Esto debe provocar la profundización y la revitalización de la experiencia de la fe en todos los evangelizadores y el cultivo de la dimensión mística de su vida cristiana.

ANGÉLICA MORALES trató de poner al educador delante de algunos desafíos actuales. El taller partió de una invitación explícita de Teresa: “Entrad, entrad, hijos míos, a lo interior”, y propone después trabajar con tres claves inspiradas en la espiritualidad teresiana para el desarrollo de un proceso mistagógico: aprobar la apertura, revitalizar la experiencia y movernos a guerra en lo interior para determinarnos a permanecer, pues no basta solo con entrar. La finalidad es que los participantes se cuestionen, se asomen y descubran la relación íntima entre su propio recorrido y cómo éste, es condición necesaria para poder educar a otros.

En el marco de las ideas desarrolladas en la primera parte del curso, la tarde del sábado se centró en la educación teresiana. ¿Tiene el teresianismo algo que ofrecer a esta necesidad de enraizamiento místico en la educación?

CARMEN MELCHOR propuso un acercamiento directo a textos esenciales de Teresa y Enrique desde la perspectiva educativa. ¿Qué nos siguen aportando hoy a los educadores cristianos y teresianos? ¿Cómo podemos releerlos en nuestros contextos? El trabajo estuvo centrado en cuatro ejes principales: a) la dignidad de la persona; b) educación integral, procesual y personalizada; c) en comunidad; d) para transformar el mundo.

En la intervención final del sábado, GEMMA BEL expuso las claves de la educación teresiana, partiendo de la idea de que el teresianismo de Enrique de Ossó es una espiritualidad educativa que nace de una experiencia mística, y que tiene elementos clave que entran en diálogo con las inquietudes del mundo actual.

La mesa redonda del domingo, se enfocará más concretamente en el ámbito escolar. Respondería a la pregunta de ¿cuáles son las estrategias concretas para educar desde y para el encuentro con Dios en nuestro mundo actual? El desafío que lanza la mística a la visión de lo humano tiene diferentes respuestas desde diversos carismas. Se van a escuchar distintas propuestas para hacer que la experiencia de Dios y sus dejos transformadores en la persona puedan ser el eje vertebrador de la educación del siglo XXI.

La cátedra Enrique de Ossó inicia su andadura en este año 2016, después de la celebración del V Centenario de Teresa de Jesús. La cátedra tiene como finalidad reflexionar sobre la dimensión educativa y humanizadora del teresianismo. Enrique de Ossó reconoce en Teresa de Jesús un itinerario educativo que ayuda a descubrir el proyecto de Dios en la vida, desarrollar las propias capacidades y ser agentes de transformación social. La educación teresiana promueve procesos personales y comunitarios como medio de evangelización al servicio del reino.

La cátedra quiere ser un ámbito de reflexión y también un momento experiencial, donde se pueda acceder y crear conocimiento, pero también gustar de la oración, la comunicación y la relación personal.

La primera edición de este encuentro ha llevado por título Mística y educación teresiana: desafíos para el siglo XXI.

Según Jaques Delors, en el informe a la UNESCO sobre la educación para el siglo XXI, frente a los numerosos desafíos del porvenir, la educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social.

Con este mismo convencimiento, el Cristianismo debe proponer a la sociedad una educación con el horizonte de los valores cristianos, la centralidad de la persona de Jesús y una apuesta ineludible por la dignidad de la persona humana. Pero ello sólo se puede hacer desde el encuentro experiencial con Dios que transforma a la persona y la lleva a reconocer su yo más auténtico.

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