Iglesia en España Internacional Nacional

Misionero estadounidense en Yibuti, Mark Desser nos cuenta su experiencia de vivir la misión en un país musulmán

Misionero estadounidense en Yibuti, Mark Desser nos cuenta su experiencia de vivir la misión en un país musulmán

Ayer por la mañana se presentó en rueda de prensa, en la sede de las Obras Misionales Pontificias de Madrid, la campaña de Infancia Misionera. Mark Desser, misionero en Yibuti, y Anastasio Gil, director nacional de OMP, explicaron a los medios la Jornada de Infancia Misionera que se celebrará lugar el 24 de enero próximo.

Mark Desser es uno de los cinco sacerdotes, incluido el obispo de la diócesis, que trabajan en Yibuti, un pequeño país en el cuerno de África, de mayoría musulmana. En la presentación de la Jornada de Infancia Misionera, ha subrayado el papel educativo de la Iglesia, que acoge a ricos y pobres, a musulmanes y cristianos, etc. Asimismo, ha subrayado la importancia de la educación para la pacificación de la zona. Infancia Misionera sostiene esta tarea, entre otras cosas, ayudando con el material escolar u ofreciendo becas a los niños más pobres.

Mark Desser es un ex ingeniero de General Motors, que un día sintió la llamada del Señor a trabajar entre los musulmanes de Yibuti. Explicó que la educación es la principal tarea de la Iglesia Católica. Una Iglesia minoritaria – apenas el 0,6 % de la población- en este pequeño país de 23.200 kilómetros. Las escuelas impulsadas por la Iglesia están presentes en Yibuti desde que llegaron los primeros misioneros capuchinos en 1885.

Mark, que es el vicario general de Yibuti, trabaja en una escuela de alfabetización en la Misión Católica de Tadjorurah, al norte del país, donde vive la etnia afar. En todo el país, la Iglesia tiene 4 escuelas primarias acreditadas por el Estado y cinco – entre las que se encuentra la de Tadjorurah- dedicadas “a los más pobres y vulnerables, a los que no tienen papeles o no pueden ingresar en la escuela pública por diversas razones”. Sin la ayuda de la Infancia Misionera, estas escuelas no podrían sobrevivir, porque como dijo el misionero “no somos autosuficientes”. Los subsidios sirven para pagar el sueldo de los profesores o comprar material escolar, pero también para jugar, porque como dice Mark, esto es “esencial en la vida del pequeño”.

Mark se siente “padre” de los 71 niños que su escuela atiende en la actualidad, por la que han pasado algunos de los principales dirigentes del país, entre ellos, el actual presidente. El misionero sabe que “los jóvenes de hoy son los responsables del futuro”, por eso considera que su misión fundamental es que los jóvenes se abran “a Dios y a los demás, tal como son”. El misionero se siente “también cura de los musulmanes”, muchos de los cuales estudian en las escuelas cristianas. La relación con ellos es cordial; y son los propios padres musulmanes los que les animan para que hablen de Dios a sus hijos.

Además de la labor educativa, “esencial para la paz”, la Iglesia ha salido también al paso de las necesidades de los refugiados, que llegan al país, procedentes de algunos de los países más castigados de la zona, como Yemen. Fue el propio obispo de Yibuti, Mons. Giorgio Bertin, quien quiso abrir un campamento de refugiados para que los niños tuvieran un “oasis de normalidad”.

El director de OMP, Anastasio Gil, que agradeció a Mark Desser que narrara en primera persona la labor de Infancia Misionera, subrayó que la solidaridad mutua entre los niños, y la atención a sus necesidades espirituales, son las dos singularidades de esta Obra Pontificia presente en 130 países. El Fondo Universal de Solidaridad administrado por OMP, en el que se reciben aportaciones de los niños de todo el mundo, contribuyó en 2015 a la realización de 2.699 proyectos destinados a la Infancia en todo el mundo. Solamente con la ayuda de España (2.727.721,66 euros) se pudo ayudar a 385 proyectos en 37 países.

OMPRESS-MADRID (15-01-16)

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Print Friendly, PDF & Email