Opinión

Misericordia, la gran novela de Galdós

Galdós, en Misericordia, apuesta por una religiosidad cercana al espíritu de las Bienaventuranzas del Sermón de la Montaña e inspirada en el salmo 69, “Yahvé, benigna es tu misericordia”, que inspiraría el nombre de la principal protagonista Benigna, Beni. En Misericordia aparecen la pobreza y su correlato, el profundo sentido de la caridad auténtica, sin fariseísmo exhibicionista. Benigna encarna la espiritualidad cristiana  tal como la entiende Galdós. Misericordia deja en evidencia muchos tópicos de la persona y la obra de Galdós como su anticlericalismo aprovechado en la actualidad por cierta ideología política social comunista para atacar al clero católico. Galdós era nieto de un secretario de la Inquisición, sobrino de un sacerdote, hijo de un coronel que luchó contra las tropas de Napoleón. Criticó lo que creía que era una intromisión del clero en la vida política, pero nunca despreció la experiencia religiosa. No era hostil, sino todo lo contrario, hacia la dimensión transcendente y religiosa de ser humano: se identificó, por lo menos en la teoría, con el espíritu de las Bienaventuranzas. Partidario de un cristianismo liberal por su proximidad a los principios de la Institución de Libre enseñanza, que promovía un cristianismo no institucionalizado en el marco de una sociedad avanzada laica pero no laicista negativa, como quieren imponer ahora. Para Galdós la auténtica fe religiosa no era enemiga del progreso. Escéptico ante el grave problema de la eternidad, no admitía sin embargo que el mundo estuviese guiado por el ciego azar. Según iba acercándose al final de su vida más le preocupaba el misterio de la vida y de la muerte, como a cualquier persona razonable. Sus críticas a las intromisiones políticas del clero no le impedían reconocer las virtudes de los cristianos sinceros y consecuentes. Él prefería el compromiso práctico de los cristianos que permanecen el mundo aliviando las cuitas de los más vulnerables y descartados, al recogimiento de los contemplativos.

En Misericordia Galdós deja entrever claramente sus ideas políticas. Es republicano pero aprecia la monarquía de la Reina María Cristina de Habsburgo-Lorena (regente desde 1885-1902). Estimaba a Antonio Maura, aunque no le gustaban sus formas autoritaria. Era anglófilo, pero criticaba con dureza que el imperio británico se hubiese erigido por la violencia y el saqueo. Nunca por lo que conocía muy bien atacó la gran labor de España en Hispano-américa. No fue nunca socialista marxista. Su filosofía era una mezcla de escepticismo en algunas cuestiones como la eternidad, pero rechazaba el determinismo materialista y el azar, la creación para él tenía orden y finalidad.

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