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Misa de apertura del Sínodo: El Papa llama a encontrarse, escuchar y discernir «qué nos quiere decir Dios en este tiempo»
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Misa de apertura del Sínodo: El Papa llama a encontrarse, escuchar y discernir «qué nos quiere decir Dios en este tiempo»

Misa de apertura del Sínodo en la basílica de San Pedro. Misa oficiada por el Papa Francisco ante unas 3.000 personas, la mayoría participantes en la jornada de reflexión previa al inicio oficial del proceso sinodal celebrada ayer. Y en ella, un nuevo llamamiento del Santo Padre a caminar juntos, en la misma dirección (significado de la palabra sínodo) y a huir del «siempre se ha hecho así».

«Hoy, al dar inicio al itinerario sinodal, todos —el Papa, los obispos, los sacerdotes, las religiosas y los religiosos, las hermanas y los hermanos laicos— comenzamos preguntándonos: nosotros, comunidad cristiana, ¿encarnamos el estilo de Dios, que camina en la historia y comparte las vicisitudes de la humanidad? ¿Estamos dispuestos a la aventura del camino o, temerosos ante lo incierto, preferimos refugiarnos en las excusas del “no hace falta” o del “siempre se ha hecho así”?».

La homilía del Papa, siguiendo el Evangelio de este domingo que narra el encuentro de Jesús con el joven rico, ha girado en torno a los que calificado como los «tres verbos del Sínodo»: encontrar, escuchar y discernir.

El arte del encuentro

El Papa ha invitado a la Iglesia a hacerse experta en «el arte del encuentro». «No en organizar eventos o en hacer una reflexión teórica de los problemas —ha dicho—, sino, ante todo, en tomarnos tiempo para estar con el Señor y favorecer el encuentro entre nosotros». Encontrarse con el hermano, recuerda, requiere «atención, tiempo, disponibilidad y dejarse interpelar por su inquietud». Olvidarse del reloj y dejarse alcanzar por sus preguntas, prescindir de formalismos y de «un espíritu clerical y de corte» y «salir de nuestras rutinas desgastadas».

Escuchar con el corazón y no solo con los oídos

La verdadera escucha, ha proseguido el Santo Padre, se realiza con el corazón además de con los oídos. Porque cuando se escucha con el corazón «el otro se siente acogido, no juzgado, libre para contar la propia experiencia de vida y el propio camino espiritual».

«Preguntémonos, con sinceridad en este itinerario sinodal: ¿cómo estamos con la escucha? ¿Cómo va “el oído” de nuestro corazón?», ha dicho el Papa antes de pedir que «no insonoricemos el corazón, no nos blindemos dentro de nuestras certezas».

Hacer Sínodo, ha indicado también, «es descubrir con asombro que el Espíritu Santo siempre sopla de modo sorprendente, sugiriendo recorridos y lenguajes nuevos. Es un ejercicio lento, quizá fatigoso, para aprender a escucharnos mutuamente —obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, todos, todos los bautizados— evitando respuestas artificiales y superficiales, respuestas prêt-à-porter, no».

El Sínodo, un proceso de sanación guiado por el Espíritu

El Santo Padre, por último, ha aludido a la necesidad de discernir juntos por dónde ha de ir el camino. «El sínodo —ha dicho— es un camino de discernimiento espiritual, de discernimiento eclesial, que se realiza en la adoración, en la oración, en contacto con la Palabra de Dios».

Es la Palabra de Dios la que ilumina y «orienta el Sínodo para que no sea una “convención” eclesial, una conferencia de estudios o un congreso político, para que no sea un parlamento, sino un acontecimiento de gracia, un proceso de sanación guiado por el Espíritu».

«Jesús, como hizo con el hombre rico del Evangelio —ha concluido Francisco— nos llama en estos días a vaciarnos, a liberarnos de lo que es mundano, y también de nuestras cerrazones y de nuestros modelos pastorales repetitivos; a interrogarnos sobre lo que Dios nos quiere decir en este tiempo y en qué dirección quiere orientarnos».



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