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Iglesia en España

Misa de acción de gracias en Cádiz por la beatificación de Álvaro del Portillo

“El poder de la humildad resume la vida de D. Álvaro del Portillo”

Mons. Rafael Zornoza presidió en la tarde del 14 de noviembre en la S.A.I. Catedral de Cádiz la Misa de Acción de Gracias por la beatificación de Álvaro del Portillo 

Una celebración por la vida del beato D. Álvaro del Portillo, “por un hombre que ha vivido la humildad y ha sido testimonio de humildad”. Así calificó Mons. Rafael Zornoza la trayectoria de vida del recientemente nombrado beato de la Iglesia, durante la Misa de Acción de Gracias celebrada en la seo gaditana.

El obispo diocesano aseguró que ese modelo de vida pudo ser llevado a cabo gracias a la manera de vivir de D. Álvaro del Portillo, “una vida entregada al Señor”. Mons. Zornoza comparó al que fuera director de la Obra del Opus Dei con un padre de familia “que ha sabido ordenar la unión de los trabajos apostólicos más esforzados, que viene del que aprende de la escuela de la Iglesia. Él ha sabido ser testigo del amor de Dios y tejer la comunión”.

Por otro lado, el prelado manifestó que tanto los sacerdotes como la Iglesia están en deuda con él “por su trabajo callado pero eficaz”. Al mismo tiempo afirmó que “el secreto de esta fidelidad a la Iglesia tiene mucho que ver con el amor de Dios”.

Por último, el obispo de Cádiz y Ceuta  destacó la sensibilidad social de D. Álvaro del Portillo para atender las necesidades de las personas.

Beato Álvaro del Portillo 

El pasado 27 de septiembre tuvo lugar en Valdebebas (Madrid) la beatificación del que fuera sucesor del fundador del Opus Dei, san Josemaría Escrivá de Balaguer. Mons. Álvaro del Portillo Diez de Sollano nació en Madrid el 11 de marzo de 1914. Ingeniero de Caminos y doctor en Filosofía y Letras, fue ordenado sacerdote en 1944. En 1991 recibió la ordenación episcopal. Falleció en 1994 tras una peregrinación a Tierra Santa, donde celebró su última misa en el Cenáculo de Jerusalén. En 2012 Benedicto XVI declaró la heroicidad de las virtudes de “un hombre bueno y fiel, maestro de vida cristiana, que sirvió humildemente y con fidelidad a la Iglesia”.



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