Coronavirus

Misa Crismal, a puerta cerrada

Son varios los obispos que celebraron esta mañana la Misa Crismal para consagrar los santos óleos. Y lo hicieron a puerta cerrada. Sin séquito de entrada, el arzobispo de Barcelona y presidente de la CEE, cardenal Juan José Omella, accedió a la catedral solo acompañado, a más de un metro de distancia, de los dos obispos auxiliares, Sergi Gordo y Antoni Vadell. «Sentimos esta ausencia de los presbíteros y los fieles pero os sentimos muy cerca de nuestro corazón». Así dio la bienvenida a todas las personas que, de manera telemática, siguieron la Misa Crismal. «Nos sentimos muy cerca de nuestra comunidad cristiana y por eso rogamos por los fieles que estáis más tocados por esta pandemia y por todos los que trabajan para curar nuestros hermanos enfermos. Todos estáis presentes en esta celebración de la Eucaristía», subrayó. «En este tiempo de pandemia del coronavirus necesitamos que la medicina encuentre el remedio para vencer esta dolencia, rezamos porque Dios ilumine a los científicos y les ayude a encontrar rápidamente la cura», terminó bendiciendo a médicos y enfermeros, a presbíteros que están en los hospitales, a los enfermos y a sus cuidadores, a todas las familias.

«Que sepamos presentar sinceramente al Señor el sufrimiento de los más débiles, así como su confianza y su alegría, aun cuando se ven amenazadas por temores y tristezas», decía el obispo de Mondoñedo-Ferrol, Luis Ángel de las Heras, en la concatedral de Ferrol. «En esta celebración, unidos a todos los sacerdotes de Mondoñedo-Ferrol que están en sus casas, ponemos en las manos sacerdotales del Señor Jesús esta pandemia que deja al descubierto nuestra fragilidad, la de la humanidad entera, la de la Iglesia, la de la diócesis, la de cada parroquia, la de cada diocesano. La enfermedad y el luto, que provocan hoy llanto de esta peculiar manera, han estado presentes en toda la historia. En este momento, nos vemos impulsados a presentárselos al Señor como deberíamos hacer siempre. Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, ofrece este sacrificio que es el suyo —ofrenda agradable al Padre— y nos lo devuelve como alimento para nuestra esperanza herida y como fortaleza para nuestra caridad desafiada por tanta necesidad apremiante».

Por su parte, el obispo de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, celebró la Misa Crismal en la capilla de Santiago Apóstol del Palacio Episcopal, acompañado por su obispo auxiliar, Sebastián Chico; su secretario particular, Maximiliano Caballero; y el canónigo José Antonio Ibáñez. En su homilía aseguró sentirse muy orgulloso del clero diocesano: «Os gradezco, en el nombre del Señor, vuestro trabajo incansable y a veces agotador, el esfuerzo, la imaginación, las oportunidades que estáis dando a todos los hermanos para que puedan tener el gozo de confesar la fe y de acercarse a Jesucristo».

Además, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, animó esta mañana a los sacerdotes a seguir «al pie del cañón», pues «sin duda, el trabajo de cada día es agradecer a Dios y un motivo de júbilo, aunque esté atenuado por las circunstancias que estamos viviendo». Durante la homilía, quiso saludar y abrazar a los sacerdotes, «en esta Eucaristía, en la que se nota vuestra ausencia mucho y quisiera aprovechar la ocasión para agradeceros vuestro trabajo y valorar nuestro ministerio, pues hemos sido elegidos por Dios para servir a nuestro pueblo».

El arzobispo de Toledo, Francisco Cerro Chaves, celebró su primera Misa Crismal en la catedral destacando que «quien no se pone de rodillas ante el hombre herido, no entenderá nunca lo que es el Buen Pastor». También subrayó la importancia de la necesidad de amar a la gente. «El sacerdote es muy querido cuando vive su sacerdocio con coherencia y cuando vive realmente una entrega inmensa la gente», dijo.

Por su parte, el obispo de Jaén, Amadeo Rodríguez Magro, destacó durante la Eucaristía que lo que «abunda en una sociedad que se comunica con gestos, como le sucede en este momento a la nuestra, es el amor, la solidaridad, la alegría, y una creatividad increíble para ponerle valores a esta vida amenazada por la pandemia: la capacidad de sacrificio, la entrega generosa, el amor al prójimo, el respeto a la vida de todos, la ternura y la alegría por el bien ajeno, la compasión son constantes de la conducta de todos los ciudadanos, aunque destaquen los que de un modo más profesional tiene que enfrentarse al virus».

Muchas han sido las diócesis que celebraron hoy la Misa Crismal aunque otras decidieron otro día, como Madrid (mañana miércoles a las 12h) o Granada (Jueves Santo a las 11h) o Vitoria (miércoles a las 12.30h). El arzobispo de Sevilla, Juan José Asenjo, pospuso esta celebración al 4 de junio, fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote.

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