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Mirar más allá

¡Ah qué peligro tan enorme hay en estar todo el día al dictado de la última polémica, la última noticia, la última trifulca que salta en la sociedad, los medios y las redes! ¡Ah qué peligro de manipulación corremos al estar siempre tras la novedad, tras el último grito, tras el último capote que nos ponen delante para envestir y opinar y decir y pensar!

Un profesor mío decía, hace muchos años ya, que cuando surgiesen noticias polémicas de última hora siempre había que preguntarse: ¿a quién y en qué beneficia que esto salga ahora y aquí? ¿qué quiere ocultar esta nueva añagaza?

El contexto político actual se nos aparece a cada paso con mayor claridad que trata por todos los modos de ser una inmensa campaña de reeducación social. Busca transformar nuestra manera de estar en el mundo, de ser, nuestras creencias, nuestros valores, nuestras relaciones, nuestra identidad. Y la última polémica del día es casi que la zanahoria que se pone delante del asno para que ande… Ingeniería social se llama.

No se trata de huir del mundo ni de la política –somos sociales, somos polis, nos constituye el otro, estamos llamados a vivir y convivir con el otro, hemos de organizar nuestra vida conforme a nuestras creencias sabiendo que vivimos en un mundo plural- pero sí de ponerla en su justo término. Y no dejar que las nieblas y nubes y humos sean cortinas para ver la realidad. Y sobre todo huir de la ingeniería social como de la peste.

Que la política sea cada día más el tema central de las discusiones, la repolitización de la convivencia, tiene una doble lectura. De un lado bastante pesimista en tanto en cuanto supone dejar a un lado aquellas claves por las que el ser humano realmente vive: la búsqueda de la belleza, de la verdad, el solaz con el arte, la profundización en el espíritu. Lo que de veras da sentido a la vida de las personas: la familia, el trabajo, el amor. Nos llevan por donde quieren, dejando a un lado lo que nos hace realmente ser quienes estamos llamados a ser. Nos reeducan a golpe de polémica como antes lo hicieron con el cine, la música, o las series.

De otro tiene la lectura de la conciencia de la condición social de todos, de que lo que hay no debería ser o debería ser mejor y de otro modo, de que hay quienes no nos gusta como hacen las cosas o hacia donde dirigen la sociedad y queremos que vaya por otro lado.

Como todo en la vida, en su justo término, todo es positivo. Extremado, es una amenaza.

Y es que, como leía en las redes precisamente a Andreu Navarro, si una idea habría que lanzar hoy en derredor, es que deberíamos mirar más allá de lo que nos rodea, más allá de la bazofia, la mediocridad y la cobardía que nos envuelve, para soñar, crear, proyectar, construir, conquistar. La verdadera rebeldía, la que nos conecta con los genios que fueron, es la mirada grande, la verdadera magnanimidad. Leer mucho, vivir mucho, caminar mucho, ver mucho arte, escuchar mucha música, estudiar mucho, rezar mucho… no dejarse anular por lo inmediato. Superarlo. Mirar más allá. Querer ser héroe o mártir o santo…

Vicente Niño Orti, OP. @vicenior



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