Revista Ecclesia » Miguel García-Baró: «Las víctimas de abusos quieren que la Iglesia que las hirió las reciba y las consuele»
Destacada Iglesia en España Última hora

Miguel García-Baró: «Las víctimas de abusos quieren que la Iglesia que las hirió las reciba y las consuele»

«Reconocemos la gravedad de cada número de cada víctima y asumimos como propia su dolor y situación». Así de contundente se mostró el secretario general de la Conferencia Episcopal EspañolaLuis Argüello, en la rueda de prensa final de la Comisión Permanente, donde citó la entrevista de ECCLESIA a Miguel García-Baró, coordinador del Proyecto Repara de la archidiócesis de Madrid, y abordó la necesidad de las víctimas «que quieren que la Iglesia que las hirió las reciba y las consuele, como primer reclamo de indemnización».

En el último número, el 4.065 de nuestra revista, García-Baró dialogó con ECCLESIA sobre estos dos últimos pontificados, que han estado marcados por una férrea determinación de no consentir en el seno de la Iglesia abusos de ninguna índole, ya sean de carácter sexual, de menores, intrafamiliar, de abuso de poder o de conciencia.

En mayo de 2019, el Papa Francisco sacó a la luz la Carta Apostólica en forma de motu proprio que llevaba por título Vos estis lux mundi, «Vosotros sois la luz del mundo». En este documento, disponible en nuestra web, se indica que en el plazo de un año todas las diócesis del mundo deben tener una oficina de atención expresa a las víctimas de abusos. Se trata, sin lugar a dudas, de una apuesta decidida sin encubrimientos de ninguna clase a toda la problemática psicológica, antropológica, jurídica y espiritual que derivan de este asunto. Un proyecto totalmente coherente con la misión de la Iglesia en la sociedad que no es otra que la de acompañar y procurar el bien a los hombres y mujeres de su tiempo.
Desde enero de 2020 la archidiócesis de Madrid ha puesto en marcha el Proyecto Repara, una oficina que busca atender a las víctimas de estas prácticas perpetradas tanto dentro como fuera de la Iglesia. Solamente el año pasado se atendieron a 75 personas.

—¿Cómo se ha respondido desde la archidiócesis de Madrid a este mandato de la Santa Sede en materia de atención y prevención de abusos?
—Lo cierto es que se ha respondido muy rápido y de una manera que a mí, personalmente, me animó desde el primer momento a sumarme al proyecto. El cardenal Carlos Osoro en este aspecto lo tenía claro y sabía que ya era hora que desde la Iglesia se rindiera este servicio a toda la sociedad de modo que acogiéramos los casos, prescritos o no prescritos, de dentro y de fuera de la Iglesia, y a todas las personas que precisaran algún tipo de ayuda, acogida o terapia psicológica.

—¿Cómo se acercan las víctimas de abusos a Repara y cuál es su perfil?
—Es importante señalar que Repara no va a buscar los casos sino que los recibe. Y aquí los párrocos han jugado un papel fundamental al derivarnos a los feligreses que han sido víctimas de abusos. Cada vez que hemos tenido presencia en los medios de comunicación, hemos visto que más personas se han puesto en contacto con nosotros. Los perfiles son variadísimos. Hay muchos más casos de abuso intrafamiliar hoy que en el ámbito eclesiástico, donde suelen ser, al menos hasta ahora, hechos antiguos. También se acercan personas que han sufrido abusos de autoridad o conciencia y que han requerido de una cura. Hay más hombres que mujeres pero no se puede concluir mucho más porque hay toda clase de casos.

—¿Cuáles son los criterios que se establecen para identificar que la persona que tenemos enfrente ha sido víctima de abusos?
—Es prácticamente nulo el caso de víctimas que lo fingen. La escucha de una persona que viene en estas circunstancias es un acto de tal sinceridad por parte de quien acoge y por parte de quien se dirige a Repara que inmediatamente saltarían las alarmas si se tratase de un ataque falso. Muchas de las víctimas ni quieren emprender un proceso jurídico ni, en algunas ocasiones, acusar con nombres y apellidos. Lo que desean es que la Iglesia que las hirió las reciba y las consuele. Es muy frecuente escuchar lo siguiente: «A mí me es bastante con que aquel que abusó de mí no tenga ninguna posición donde pueda tener fácil acceso a abusar de otras personas. Con eso y con saber que la Iglesia está siendo plenamente sincera en su acogida y que no es un truco, me vale». No estamos aquí porque nos han pillado y necesitamos lavar nuestras culpas para después darles una palmadita en la espalda. Tenemos que mostrar el rostro de la Iglesia, y que la Palabra del Evangelio y nuestros actos vayan realmente al unísono.

—Dentro del protocolo de actuación ad experimentum con el que están operando en Repara, ¿cómo se puede trabajar en las labores de prevención?
—El objetivo es que toda la archidiócesis sea impermeabilizada con estos contenidos mediante un pequeño librito que vamos a empezar a distribuir. Las labores de prevención las estamos concentrando ahora mismo, principalmente, en los cursos de formación. Este año serán online, probablemente en primavera y en otoño, y he de decir que son bastante exigentes; no se trata de una mera formalidad. Hay un seguimiento, tutores y evaluaciones. El fin de la formación se acredita con un diploma con el sello Repara.
Por otro lado, hemos enviado información a todas las parroquias y participado en la formación del clero. También hemos pedido a los templos que enviaran a estas formaciones a algún miembro que pudiera participar para adquirir las competencias necesarias en la materia y compartir los conocimientos adquiridos con el resto de su comunidad.

—Antes ha mencionado al clero pero, ¿qué formación se está dando a los seminaristas en esta materia?
—Queremos que la formación de Repara no se imparta en el último año de formación de los seminaristas sino que esté presente desde el inicio. Sobre todo más en relación con aquellas materias, tanto teológicas como de formación humana, afectiva y psicológica, en las que se roza temas más delicados. Y estar en permanente colaboración con lo que pueda precisar el rector del seminario.

Para leer la entrevista completa regístrate de forma gratuita



O si lo prefieres, regístrate en ECCLESIA para acceder de forma gratuita a nuestra revista en PDF

HAZME DE ECCLESIA

Cada semana, en tu casa