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México: El cardenal Rivera celebra la Jornada Mundial de las Vocaciones

México: El cardenal Rivera celebra la Jornada Mundial de las Vocaciones

La vocación sacerdotal es aceptar el llamado para hacer presente al Buen Pastor. Es aceptar dar la vida para que los demás la tengan en abundancia, destacó el Primado de México.
Al celebrar la Jornada Mundial de las Vocaciones a la Vida Sacerdotal, el Cardenal Norberto Rivera Carrera dijo que “el Buen Pastor da la vida por sus ovejas; Jesús es el Buen Pastor, dio su vida en la cruz y la sigue dando en la Eucaristía hasta tal punto que cada uno de nosotros puede decir con San Pablo, “Cristo me amó y se entregó por mí”.

Desde la Catedral de México explicó que “la relación que Jesús establece con nosotros no es impersonal, nos llama por nuestro nombre, conoce todos los intríngulis de nuestro espíritu e incluso, como dijera San Agustín, es más interior a nosotros que nosotros mismos.”

Jesús “no se limitó a decir: “Siento lástima de la muchedumbre, porque vagan como ovejas sin pastor”. Él va siempre delante con su ejemplo de entrega, hasta morir, fiel a su máxima: “no he venido a que me sirvan, sino a servir y a dar la vida”. Por el ejemplo de Jesús, el verdadero liderazgo cristiano consiste en ponerse al servicio de los demás, viviendo y desviviéndose y dando la vida, si no de golpe, como la dieron nuestros mártires mexicanos, sí gota a gota, cada día, desgastándose para que otros tengan vida”, dijo el Cardenal Rivera Carrera.

Luego afirmó que “los jefes y líderes de este mundo hablan de las masas, del pueblo, de las causas, de la sociedad. Sólo Jesús dice que conoce personalmente a cada uno por su nombre: “yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí”. El conocimiento de Cristo no es teórico, sino cordial, existencial”.

El Cardenal Rivera Carrera señaló que “Jesús vino a buscar a la oveja descarriada, vino a curar a la oveja herida, vino a alimentar con buen pasto a la hambrienta y a la débil a cargarla sobre sus hombros… Él quiere llegar a los que están lejos del influjo del evangelio, él quiere ser la luz para los que se encuentran en tinieblas, quiere ofrecer la liberación a los que se encuentran encadenados a sus pecados o sufren injusticias y atropellos. Necesita de las mediaciones humanas para que seamos su rostro, para que proclamemos la Buena Nueva, para que los demás reconozcan su presencia en el partir del pan.”

Finalmente dijo que “Aceptar la vocación sacerdotal es aceptar el llamado para hacer presente al Buen Pastor. Es aceptar dar la vida para que los demás la tengan en abundancia y no esperar ser servidos sino servir a todos y no sólo a los que están en el rebaño. Es ser presencia de Cristo Buen Pastor en lo escondido de parroquias rurales o en el anonimato de la gran ciudad. Es proclamar la Buena Nueva a sabiendas que la palabra pronunciada nos llama a la conversión. Es ofrecer el sacrificio de Cristo sabiendo que nos pide ofrecer la propia vida. Es mostrar el amor de Dios no dando algo solamente sino dándose a sí mismo.”

Fuente e imagen: Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México

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