Internacional

México: El arzobispo de Antequera-Oaxaca, pide parar la violencia, la injusticia, la corrupción y la impunidad

México: El arzobispo de Antequera-Oaxaca, pide parar la violencia, la injusticia, la corrupción y la impunidad


“Queremos una sociedad sin violencia, sin injusticias, sin corrupción, sin impunidad; queremos una vida más humana pero muchos solo esperamos y exigimos que otros actúen y cambien; comencemos por nosotros y en nuestra familia; limpiemos a toda costa nuestro hogar y comunidad de toda expresión de violencia, de todo veneno. Seamos puentes de diálogo, de reconciliación, de unidad, de justicia, de superación de personas y del bien común; compartamos lo bueno que tenemos y desalentemos toda violencia, todo lo que lleve a la mentira, a la división o al deterioro del bien común”, ha manifestado monseñor José Luis Chávez Botello, arzobispo de Antequera-Oaxaca, ante las violentas protestas que en estos días sacuden el sur de México.

“Urge el acercamiento y diálogo en vistas a detener de inmediato toda expresión de violencia con el compromiso de atender las causas reales del malestar social; un diálogo transparente que esté cimentado y guiado por la verdad, la unidad y el bien común”, señala en un comunicado difundido este lunes y que publicamos enseguida.

PAREMOS LA VIOLENCIA, LA INJUSTICIA, LA CORRUPCIÓN Y LA IMPUNIDAD

Comunicado de prensa

Junio 19 de 2016.

Es triste y grave lo que nos pasa. La violencia siempre es camino equivocado para solucionar los conflictos porque genera más violencia, divide, radicaliza, envenena la mente y el corazón, daña a inocentes y, tarde o temprano, lleva a desastres sociales. Tengamos el valor de poner alto a la violencia, a la injusticia, a la corrupción y a la impunidad; podemos lograrlo y hasta sanar graves heridas si recorremos otro camino, el de la reconciliación y de la paz. Exhortamos y hacemos el llamado urgente a impulsar la reconciliación y la paz social desde la familia.

Urge el acercamiento y diálogo en vistas a detener de inmediato toda expresión de violencia con el compromiso de atender las causas reales del malestar social; un diálogo transparente que esté cimentado y guiado por la verdad, la unidad y el bien común, es decir, que sean estos los referentes para discernir lo que se debe corregir o fortalecer, el termómetro para determinar las mejores soluciones. Sin dejar de atender las necesidades de algunos sectores se dé prioridad el bien de toda la sociedad, el futuro de Oaxaca a corto, mediano y largo plazo.

Asumamos todos la tarea de educarnos para la paz desde la situación, capacidad, trabajo y responsabilidad de cada uno; sembremos y cultivemos en nosotros y a nuestro alrededor palabras de paz, sentimientos de paz y acciones de paz en la familia, en cada comunidad y en toda nuestra sociedad; los gobernantes y autoridades, los dirigentes y  líderes en los diferentes sectores y organizaciones de la sociedad, los MCS tienen una misión y tarea histórica irrenunciable. Desde estos campos seamos todos sembradores, artesanos, educadores y custodios de la reconciliación y la paz en Oaxaca.

Sembremos y cultivemos palabras de paz; recojamos y reflexionemos las  palabras y frases que nos hablan de paz, sobre todo aquellas que más nos llaman y nos abren a la verdad, a la unidad y al bien común; los creyentes tenemos en el Evangelio toda una mina: “Bienaventurados los pacíficos porque serán llamados hijos de Dios”(Mt.5,19); “La paz les dejo, mi paz les doy; no como la da el mundo” (Jn.14-27); “Vivan en paz y el Dios del amor estará en ustedes” (2 Cor. 13,11). “La paz es obra nuestra: exige acción decidida y solidaria, pero inseparablemente y por encima de todo es un don de Dios” (San Juan Pablo II). Evitemos palabras que expresan mentira, división y agreden.

Sembremos y cultivemos en el corazón sentimientos de paz como el respeto, aprecio, perdón, compasión, gratitud y, sobre todo, el amor que es la mejor medicina y arma contra la violencia; estos sentimientos, cultivados con paciencia y constancia, limpian el corazón y doblegan egoísmos, soberbia y ambiciones; mueven a las personas a sacar lo mejor que tienen para ponerlo al servicio de los demás. Aprender a sembrar y a cultivar estos sentimientos nos lleva a ser comprensivos, pacientes, tolerantes y constructivos porque lo que queremos es el bien común y vivir en paz con todos. Evitemos inyectar desconfianza, resentimientos, odio.

Sembremos y cultivemos acciones de paz. Queremos una sociedad sin violencia, sin injusticias, sin corrupción, sin impunidad; queremos una vida más humana pero muchos solo esperamos y exigimos que otros actúen y cambien; comencemos por nosotros y en nuestra familia; limpiemos a toda costa nuestro hogar y comunidad de toda expresión de violencia, de todo veneno. Seamos puentes de diálogo, de reconciliación, de unidad, de justicia, de superación de personas y del bien común; compartamos lo bueno que tenemos y desalentemos toda violencia, todo lo que lleve a la mentira, a la división o al deterioro del bien común.

Imploremos la intercesión, protección y compañía de la Santísima Virgen para avanzar en la justicia y alcanzar la reconciliación y la paz social para Oaxaca. Pido a todos los sacerdotes que, asumiendo nuestra misión, promovamos e intensifiquemos con esta intención la oración personal, en familia, en nuestras celebraciones y capillas.

Fuente: Conferencia del Episcopado Mexicano

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