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México: Adviento y fiestas Guadalupanas, caminos para la Navidad

México: Adviento y fiestas Guadalupanas, caminos para la Navidad

Por Monseñor Carlos Garfias Merlos, Arzobispo de Acapulco

Éste domingo 29 de Noviembre iniciamos en la Iglesia el tiempo de Adviento, que junto con las peregrinaciones guadalupanas, caracterizan el mes de diciembre que en Acapulco adquiere un intenso ritmo festivo religioso. El próximo primero de diciembre se empezarán a manifestar públicamente en las calles del puerto las peregrinaciones guadalupanas, que culminaran con la gran fiesta de nuestra Señora de Guadalupe, que renueva en la fe a multitudes en Acapulco,  de nuestra región y en todos los rincones del país. Después continúan las posadas como preparación a la fiesta de la Navidad que se prolonga hasta el año nuevo. El arraigo que estas fiestas tiene las hace muy visibles y oportunas para el encuentro con la familia, con los vecinos, con los compañeros de trabajo y con los amigos.

Celebramos  en este mes de diciembre una de las más importantes fiestas cristianas, el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios, portador de Buenas Noticias, el rostro de la misericordia y de un destino salvador para toda la humanidad. La Navidad es tan importante para los cristianos que nos preparamos durante cuatro semanas para celebrarlo con la dignidad que requiere y con los frutos que se esperan. Con el Adviento, como tiempo de preparación espiritual para las fiestas navideñas el centro de atención es Jesús, el Niño de Belén, el que nos trae la paz, reconocido como el portador de la Salvación divina para la humanidad. Desde hace veinte siglos, el pueblo cristiano celebra este misterio que llena de consuelo y de esperanza a una humanidad necesitada de paz y Salvación.

Las amenazas que experimentan a diario las personas, la familias, las comunidades  y los pueblos de la sierra, la montaña y de las costas de nuestro estado de Guerrero y de Acapulco, no dejan de producir aflicción y desesperanza. La soledad, el abandono, el coraje, la impotencia, el dolor, la frustración y el miedo se han vuelto parte de la vida de mucha gente que necesita, por una parte, escuchar una voz que levente sus esperanzas y, por otra parte, gestos solidarios de aceptación, acogida y apoyo.  La Navidad es una oportunidad para renovar la conciencia de que Dios está presente en nuestra historia y en nuestras vidas para liberarnos del poder del mal y para entregarnos el gran regalo de una vida digna. Las fiestas guadalupanas nos presentan la figura hermosa de la Virgen María de Guadalupe, como modelo a seguir. Ella nos manifiesta a Cristo y a Dios cercanos a nosotros y nos enseña a estar preparados para recibir al Mesías que tanto necesitamos. Él es portador de la paz que necesitamos y nos capacita para construir la paz en los espacios en los que vivimos.

Diciembre, oportunidad para humanizarnos y construir la paz

El mes de diciembre es muy esperado, entre otras cosas, porque es el tiempo más propicio para vivir experiencias muy humanas como la fiesta, el descanso y el encuentro con los amigos y con la familia. Es muy positivo el hecho de que se haya vinculado con el periodo vacacional, pues el descanso genera condiciones para humanizar más nuestra vida cotidiana.

Pero también hay que advertir que esta oportunidad de humanizarnos puede frustrarse si caemos en el consumismo que comercializa hasta las cosas más sagradas y provoca la pérdida de lo fundamental de la vida como son el amor, la fe y la esperanza. Se necesita previsión y programación precisas para que las vacaciones sean verdaderas ocasiones para cultivar lo trascendente e imprescindible de la vida como son la amistad, la buena voluntad, la familia y la fe.

No olvidemos que, aún en tiempos de descanso y de celebraciones guadalupanas y navideñas  no podemos abandonar un compromiso urgente en nuestra región: la construcción de la paz. El descanso y la fiesta pueden servirnos para encontrar tiempos para revisión de vida, para la meditación, para afianzar las relaciones amistosas y familiares, para encontrarnos con los extraños, para fomentar la buena voluntad de construir relaciones fraternas y construir una comunidad armoniosa y alegre. Celebremos nuestras fiestas guadalupanas y navideñas, descansemos, seamos buenos anfitriones y construyamos la paz.

Fuente: Conferencia del Episcopado Mexicano



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