Cultura

Mensajero publica una edición especial dedicada a Monseñor Romero

libro romero en america

 Mensajero publica una edición especial dedicada a Monseñor Romero con motivo de su beatificación el próximo 23 de mayo

«Jamás hemos predicado violencia.

Solamente la violencia del amor,

la que dejó a Cristo clavado en una cruz,

la que se hace cada uno para vencer sus egoísmos

y para que no haya desigualdades

tan crueles entre nosotros.

Esa violencia no es la de la espada,

la del odio.

Es la violencia del amor,

la de la fraternidad,

la que quiere convertir las armas

en hoces para el trabajo».

 Romero de América. Mártir de los pobres es una publicación especial y extraordinaria con la que la editorial Mensajero quiere contribuir a un mayor conocimiento del arzobispo de El Salvador Oscar Romero (1917-1980) ante su próxima beatificación, el próximo sábado 23 de mayo. Para ahondar en su figura, la editorial del Grupo de Comunicación Loyola propone en esta lectura tres perspectivas que reflejan la fuerza de su fe y el impacto de sus palabras. La primera, e inédita, es un “retrato del alma” que recorre su biografía íntima escrita por Pedro Miguel Lamet, sj. La segunda y tercera recuperan dos obras ya publicadas por Sal Terrae: la mirada del compañero y testigo de su vida, Jon Sobrino sj, relatada en Monseñor Óscar Romero, un obispo con su pueblo, y la propia palabra del beato a través de una excelente antología seleccionada por James R. Brokman en La violencia de amor.

Jon Sobrino se adentra como fiel testigo en el proceso interior de transformación de Romero a raíz del asesinato de su compañero y guía espiritual Rutilio Grande, sj en marzo de 1977. “Cayó la venda de los ojos: Rutilio tenía razón. La pastoral, la Iglesia y la fe que promovió Rutilio Grande son las verdaderas. Más hondamente aún, si Rutilio murió como Jesús, si mostró el mayor amor de entregar su vida por los hermanos, es que también su vida y su misión habían sido como las de Jesús; Rutilio había sido un insigne seguidor de Jesús. En resumen, no era Rutilio Grande, sino él, el equivocado; no era Rutilio el que debiera haber cambiado, sino él, Óscar Romero”.

 Por su parte, la selección de la palabra de Monseñor –llenas de ternura, de humildad y de confianza en Jesucristo- parte de esta ‘conversión’ por la que Romero pasó a ser ‘la voz de los sin voz’. Su recuerdo puede servir de estímulo “para despertar las conciencias y examinar más a fondo nuestra responsabilidad, individual y colectiva, por el mundo que hemos construido. Compartimos la fe de Monseñor Romero en que tiene que vencer el amor”, como apunta Henri J. M. Nouwen en el prólogo.

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