Carta del Obispo Iglesia en España

Mensaje para la Cuaresma del obispo de Orihuela-Alicante, Jesús Murgui

Mensaje para la Cuaresma del obispo de Orihuela-Alicante, Jesús Murgui

Una Cuaresma para vencer la “globalización de la indiferencia”

Comienza la Cuaresma y, con ella, nuestra anual “subida a Jerusalén” con Jesús para celebrar la Pascua: un itinerario espiritual que nos prepara a revivir el gran misterio de la muerte y resurrección del Señor, misterio central de nuestra fe. Desde hace muchas generaciones de cristianos el tiempo cuaresmal ha sido considerado un tiempo especial de gracia para volver al Señor, para convertir a él nuestro corazón, para convertirnos a su amor, y así avanzar en la renovación de la Iglesia, de las comunidades y de cada uno de nosotros.

Sin duda, de nuevo, se abre ante nosotros el gran mensaje que nace de lo más profundo del Misterio Pascual: el amor increíble de Dios, capaz de entregarnos a su propio Hijo para que muriendo en la cruz nos muestre hasta donde llega su amor hacia todos y hacia cada uno de nosotros, y no muestra el camino de la vida.

Descubrir su amor, encontrarnos con Él en su cruz y resurrección, lograr hacer propias, por parte de cada uno de nosotros las palabras de S. Pablo “me amó tanto que se entregó por mí (Gal 2,20), debe despertarnos, hacernos salir del conformismo ante nuestra mediocre y tibia vida cristiana, adormecida y acomodada a nuestros pecados de siempre, instalada en una confortable impotencia que nos hace dejar de luchar contra nuestro propio pecado, y contra los pecados y desórdenes que corrompen la vida social en una época, la nuestra, cuajada de graves crisis.

Con gran sabiduría el Papa Francisco acierta a detenerse, en su mensaje para la Cuaresma de 2015, en lo que el califica “uno de los desafíos más urgentes”: “la globalización de la indiferencia”. Afirmando: “La indiferencia hacia el prójimo y hacia Dios es una tentación real también para los cristianos. Por eso, necesitamos oír en cada Cuaresma el grito de los profetas que levantan su voz y nos despiertan”. El Papa señala ante la tentación real de la indiferencia, el hecho de que “estamos saturados de noticias e imágenes tremendas que nos narran el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, sentimos toda nuestra incapacidad para intervenir”. Por ello se pregunta: “¿Qué podemos hacer para no dejarnos absorber por esta espiral de horror y de impotencia?”

Y apunta tres posibilidades: “En primer lugar, podemos orar en la comunión de la Iglesia terrenal y celestial”. Pidiendo no olvidar “la fuerza de la oración” y recordando su iniciativa “24 horas para el Señor”, que desea “se celebre en toda la Iglesia –también a nivel diocesano-, en los días 13 y 14 de marzo”.

“En segundo lugar, podemos ayudar con gestos de caridad, llegando tanto a las personas cercanas como a las lejanas, gracias a los numerosos organismos de caridad de la Iglesia”.

“Y, en tercer lugar, el sufrimiento del otro constituye un llamado a la conversión, porque la necesidad del hermano me recuerda la fragilidad de mi vida, mi dependencia de Dios y de los hermanos”.

Finalmente el Papa, en su mensaje, afirma que, “para superar la indiferencia y nuestras pretensiones de omnipotencia”, pide que todos vivan la Cuaresma “como un camino de formación del corazón”.

Ante unos días santos en los que redescubriremos que Dios no es indiferente al mundo, y en los que la conversión del corazón debe hacer que “nuestras parroquias y comunidades, lleguen a ser islas de misericordia en medio del mar de la indiferencia”. Concluye invitando a pedirle a Cristo “«haz nuestro corazón semejante al tuyo» (súplica de las letanías al Sagrado Corazón de Jesús). De este modo tendremos un corazón fuerte y misericordioso, vigilante y generoso, que no se deje encerrar en sí mismo y no caiga en el vértigo de la globalización de la indiferencia”.

Pidamos, queridos hermanos y hermanas, efectivamente, al Señor acoger esta sabia enseñanza del Santo padre, tan acertadamente situada en el contexto en el que vivimos y por tanto tan adecuada para la Cuaresma que se abre ante nosotros, como tiempo de conversión y de renovación personal y comunitaria.

Que para todos los hijos e hijas de nuestra querida Iglesia Diocesana de Orihuela-Alicante, sea en verdad un tiempo que nos conduzca a la vida nueva que se inicia en la Pascua del Señor.

 

GD Star Rating
loading...
GD Star Rating
loading...
Print Friendly, PDF & Email