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Internacional

Mensaje KEK-CCEE para la Jornada Internacional de los Gitanos Romaníes, 8 Abril 2015

Mensaje KEK-CCEE  para la Jornada Internacional de los Gitanos Romaníes, 8 Abril 2015

Cada ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, cualquiera que sea su lengua y su cultura. Esta convicción la comparten todos los cristianos y sus Iglesias. Jesucristo nos ha llamado a anunciar la Buena Nueva a todos, pero sobre todo a los pobres y marginados. Por este motivo, pedimos a nuestras comunidades que sean cada día más abiertas ante la realidad de los gitanos romaníes, que muchas veces son excluidos y viven en la pobreza al margen de la sociedad.

A pesar de las dificultades experimentadas a lo largo de su historia, las minorías romaníes han mantenido una cultura rica que incluye valores como la vida familiar, el amor por los niños, la fe en Dios, el respeto hacia los difuntos, el placer de la música y la danza. Consideramos esta cultura un don del Creador, que merece respeto y apoyo.

La situación actual de muchas personas romaníes en toda Europa es lamentable. Los problemas principales son el anti-gitanismo verbal y activo en toda Europa, el  alto nivel de desempleo, la falta de formación profesional y, en consecuencia, la extrema pobreza.

Al mismo tiempo, se pueden observar algunas tendencias positivas en la sociedad europea. Ha crecido el número de jóvenes romaníes que estudian en las escuelas superiores y la universidad. El conocimiento de la población gitana y la sensibilidad hacia ellos va en aumento.

Las Iglesias cristianas, los sacerdotes, los pastores y los fieles laicos han intentado ayudar a sus hermanos y hermanas romaníes en cualquier modo, a lo largo de los siglos. Nuestra convicción es que, junto con la instrucción y el empleo, el corazón humano sea un tercer pilar importante en el desarrollo de las relaciones con el pueblo gitano-romaní.

En numerosos lugares, nuestras Iglesias ayudan a las comunidades gitano-romaníes a mejorar su integración social – que no debe confundirse con asimilación – preservando, sin embargo, la cultura gitana. Esta ayuda pasa por la enseñanza post-escolar, los servicios médicos, las ayudas alimenticias, consulta legal y otras formas de asesoramiento etc. Pedimos a nuestras comunidades que apoyen estas iniciativas, para llegar a ser verdaderos hermanos y hermanas de estas personas en sus necesidades.

Trabajar por la Justicia significa trabajar por la reconciliación con el pasado. Debemos construir relaciones justas con el pueblo romaní y comprometernos en la difícil pero esencial tarea de la restauración y la reconciliación.

Jesús dice a los escribas, tras la parábola del Buen Samaritano: “Id y haced vosotros también lo mismo”. Acojamos este desafío del Evangelio para llegar a ser verdaderos hermanos y hermanas de los pobres.

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