BURGOS-FRANCISCO GIL HELLÍN

Mensaje del arzobispo de Burgos para el domingo 28 diciembre 2014

Mensaje del arzobispo de Burgos para el domingo 28 diciembre 2014

No sabemos lo que el año nuevo deparará a la Iglesia. Sólo Dios lo sabe. Pero no es arriesgado afirmar que uno de los acontecimientos más importantes para ella será la celebración del Sínodo sobre la familia. O, si se prefiere, la celebración de la segunda parte del Sínodo sobre la familia, dado que la primera ya tuvo lugar el pasado octubre. Es verdad que el ya celebrado tuvo carácter extraordinario y el próximo será un Sínodo ordinario, pero no lo es menos que el primero ha servido para preparar el segundo de tal modo, que lo hasta ahora dicho es presupuesto y principio de lo que vendrá. De hecho, el documento final del Sínodo anterior, junto con las respuestas a las preguntas que luego se han formulado y se contesten, pasarán a ser el Instrumento de trabajo del que queda pendiente.

Como ya ocurrió en el periodo anterior, es muy probable que continúen los titulares de prensa más o menos sensacionalistas y sesgados. Es previsible también que vuelvan a darse presiones interesadas, más preocupadas de afirmar sus propias tesis que de buscar la verdad. Pero no hay que tener miedo ni inquietarse. El Espíritu Santo es quien pilota la barca de la Iglesia y tiene maestría suficiente para sortear todos los obstáculos y llevarla a puerto. En este caso, al puerto de las respuestas pastorales que reclama la institución matrimonial y familiar en nuestros días.

Esto no impide –más bien exige- que nosotros pongamos de nuestra parte lo que nos corresponde y secundemos la acción del Espíritu. Es claro que Las Meninas las pintó Velázquez. Pero Velázquez no las pintó con un palo sino con unos pinceles. Sin ellos no hubiera sido posible tanta filigrana. La aportación humana, aunque es muy limitada, es indispensable.

Por eso, pienso que hemos de sentirnos pinceles del Espíritu Santo y colaborar dócilmente con él. Un modo bien concreto es tratar de vivir con especial alegría y entusiasmo nuestro propio matrimonio y nuestra propia familia desde hoy –fiesta de la Sagrada Familia- hasta finales de octubre de 2015, momento en que se clausurará el Sínodo.

Son muchas las iniciativas que podemos plantearnos para realizar este objetivo. Me permito señalar alguna. Por ejemplo, se puede celebrar el aniversario del propio matrimonio y el de los hijos, reuniéndose en familia y haciendo un acto religioso de acción de gracias. También está al alcance de la mano, coger la costumbre o retomarla de ir juntos a la misa del domingo los padres y los niños de corta edad y, en el caso de que todos los hijos se hayan independizado, hacerlo el esposo y la esposa, acompañados, quizás, de algún nieto.

Las romerías al santuario de la Virgen de la propia comarca o pueblo y las peregrinaciones a santuarios famosos es otra posibilidad. Bendecir la mesa antes de la comida y de la cena es una costumbre sencilla pero más importante de lo que puede parecer. Tampoco estaría mal ver una buena película todos juntos y luego comentarla en familia. No tiene por qué ser estrictamente religiosa, pues hay películas excelentes que cantan los grandes valores humanos. Incluso no descarto la posibilidad de rezar el rosario o un misterio del mismo en familia un día a la semana o en fechas muy señaladas.

Esta colaboración será la última del año 2014. La siguiente ya tendrá gastados tres días de 2015. Es lógico, por tanto, que os felicite el Año nuevo y os desee que esté lleno de gracias y bendiciones del Señor, tanto en el orden material como en el espiritual. Me encantaría que los que no tenéis trabajo lo encontréis y quienes lo tenéis, no lo perdáis. ¡Que Dios bendiga, sobre todo, vuestros hogares!

 

+Francisco Gil Hellín,

arzobispo de Burgos

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