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Mensaje de los obispos de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz: «Estamos hechos para el encuentro»

«Somos vulnerables. Esta es la lección primera de esta crisis». Así comienza el mensaje que los obispos de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz han enviado a las comunidades eclesiales y, en general, a los fieles de sus diócesis. «Queremos compartir las preocupaciones del momento presente, invitar a vivirlo desde la responsabilidad social y eclesial e indicar algunas recomendaciones que nos parecen necesarias en la actual situación». La carta, firmada por Celso Morga Iruzubieta, arzobispo de Mérida-Badajoz; José L. Retana Gozalo, obispo de Plasencia y Diego Zambrano López, administrador diocesano de Coria-Cáceres, profundiza sobre los momentos vividos durante esta emergencia sanitaria. «Hemos experimentado de forma palmaria que no podemos ni debemos vivir solos. Somos hermanos y estamos hechos para el encuentro y la comunión».
Además, expresan, «hemos podido comprobar que las comunidades eclesiales son un espacio privilegiado para fortalecer, por una parte, la comunión hacia dentro y, por otra, el compromiso con las personas que están siendo más vulnerables en la actual situación de pandemia, creando una auténtica “cultura del encuentro”».

Agradecimiento a fieles y sacerdotes

Después de los meses en los que estuvieron cerrados los templos al culto público y de la posterior limitación de los aforos, «ahora invitamos a todos a volver con alegría a la casa del Señor para encontrar en la Eucaristía y en los demás sacramentos el alimento de nuestra vida cristiana. No es prudente suplir, más allá del tiempo necesario, la participación personal en la liturgia eclesial con otros medios excepcionales, por ejemplo telemáticos». El mensaje quiere agradecer «expresamente» a los sacerdotes y a los fieles «el esfuerzo realizado por adecuar los espacios litúrgicos y el comportamiento de todos a las indicaciones sanitarias, consiguiendo, de esta forma, celebraciones seguras, gozosas y bien dispuestas, como corresponde a la casa del Señor».

Metidos de lleno en lo que se ha dado en llamar «la segunda ola», la evolución de la situación en estos últimos obliga a los pastores «a recordar a todos la responsabilidad con la que hemos de vivir la situación presente, procurando un comportamiento sensato, prudente pero sin miedo, capaz de encontrar los medios oportunos para cuidar la salud propia, pero también la de los hermanos. Y no sólo la salud física sino también la psicológica y la espiritual». Por lo tanto, animan pues, «al cumplimiento responsable de las normas dictadas por las autoridades sanitarias en su vocación de servicio a la sociedad y, en tal sentido, merecedoras del reconocimiento y gratitud de todos los ciudadanos, que esperan de ellas transparencia y unidad. Como ha recordado recientemente el papa Francisco en su encíclica Fratelli Tutti, “la grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo”».

«Esperanza en Su misericordia»

El texto concluye depositando la esperanza en Dios, en su amor, en su misericordia: «No podemos terminar sin la invitación a poner nuestra confianza en el Señor, para “no afligirnos como personas sin esperanza”. A Él confiamos también a los científicos e investigadores que trabajan por encontrar una vacuna o una terapia eficaz, así como a los responsables políticos, económicos y sociales que buscan soluciones que mitiguen las secuencias negativas de la pandemia». En estos meses, «hemos vuelto muchas veces nuestro recuerdo a Santa María de Guadalupe, patrona de Extremadura, “vida, dulzura y esperanza nuestra” para que nos muestre, una vez más, a Jesús, “fruto bendito de tu vientre».

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