En un lugar...

Menos mal que no han venido los extraterrestres

¿Recordáis cuando en una película aparecía un enemigo extraterrestre que se amenazaba la existencia de toda la humanidad y todos los países del mundo se unían para enfrentarse a ello gracias al liderato de la democracia estadounidense? Eso era ficción. Por fin tenemos una amenaza global para toda la humanidad y Estados Unidos nos ha decepcionado a nosotros y a Hollywood, y por supuesto el género humano más o menos igual de desunido que en los últimos años.

En estas circunstancias, la amenaza global campa a sus anchas y no hay ningún líder que aglutine lo suficiente a los gobiernos como para tener una respuesta lo suficientemente rápida y efectiva. La ONU y la OMS… no están y aunque se les espera, quizá lleguen un par de años después de que haya vacuna operativa.

Repetimos continuamente que esto es una pandemia, y los que hemos estudiado letras en el instituto nos acordamos que ‘pan’ viene del griego y significa ‘todo’. Pero la verdad es que solo hemos consciencia de ella cuando llama a nuestras puertas, a esas fronteras que hemos dibujado en los campos y en los aeropuertos, pero al coronavirus no le piden pasaporte y nadie le detiene si se salta los controles fronterizos o las aduanas.

La globalización era esto: una amalgama de estados que han pensado, uno detrás de otro, que a ellos no les iba a pasar y que iban a poder controlar sus fronteras. Hasta que la enfermedad no había causado decenas o cientos de muertos y cientos o miles de contagios, pocos países han tomado medidas.

¿Aprenderemos? Parece que, a pesar de todo, sí. O al menos, tengo esa esperanza.

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