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«Memoria, testimonio y gratitud»: Concluye la Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada

Después de una vibrante semana de conferencias, coloquios, mesas redondas e intervenciones desde todos los ámbitos de la vida consagrada, concluye la  49ª – 50ª Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada.

Con un elevado índice de participación virtual en cada una de la sesiones y un acabado técnico impecable, gracias al buen hacer del Instituto Teológico de Vida Religiosa, coordinadores de la difusión y organización de estas jornadas, hemos podido escuchar durante seis días la voz de los consagrados, ver cómo plantean los retos para el futuro de la pastoral y sobre la importancia de trazar un itinerario común con las distintas realidades eclesiales para la transmisión de la fe a nuestros coetáneos.

La última conferencia de esta semana ha corrido a cargo del vicario general de la congregación de los Misioneros Claretianos, Gonzalo Fernández Sanz, que con su charla Al viento del Espíritu ha desgajado algunos de los retos de la espiritualidad en la vida consagrada en esta sociedad de la información.

El miedo escénico ante este cambio de paradigma se debe enfrentar con una «Iglesia extrovertida, en salida»

«Los consagrados, en el contexto digital, estamos llamados a ser hombres y mujeres buscadores, no solo cartógrafos; consagrados, no solo entretenidos; unidos, no solo enredados y servidores-testigos, no solo consumidores», enunció Fernández Sanz, que hizo un paralelismo entre las comunidades y grupos de personas consagradas y los apóstoles enclaustrados en el cenáculo de Jerusalén.  «Es probable que, en cierto sentido, nuestras comunidades se parezcan a veces al cenáculo de Jerusalén, que permanece con las puertas cerradas “por miedo a los judíos”. También nosotros podemos experimentar una especie de miedo escénico ante este cambio de paradigma que supone la sociedad de la información, del conocimiento o digital. Nuestra tentación es permanecer recluidos, viviendo una espiritualidad a la defensiva, acentuando una y otra vez los riesgos y amenazas que supone. Pero Pentecostés nos recuerda que el Espíritu Santo siempre quiere una Iglesia extrovertida, en salida, que abandone el cenáculo y aprenda a expresarse en las nuevas lenguas de la gente», animó el  claretiano.

¿Está conduciéndonos la “revolución digital” a esa fraternidad universal?

Por otro lado, Fernández Sanz se formuló está cuestión e hizo un diagnóstico de la forma en la que la vida consagrada se debe relacionar con las posibilidades que ofrece el mundo online.

«Para no perdernos en puras teorías, es bueno aterrizar la reflexión en el marco de nuestras comunidades religiosas o en los ámbitos en los que nos movemos como personas consagradas» para después continuar con la siguiente reflexión: «Es verdad que en la red se pueden tejer relaciones personales con los distantes y que hay formas nuevas de “fraternidad digital” , pero paradójicamente, mientras se agranda el espacio social con los lejanos, se encoge con los cercanos».

Por último, el vicario general de los claretianos habló del deber ser de los consagrados en este momento de la historia, siguiendo, en buena parte, la línea trazada por los intervinientes en jornadas anteriores. «Los consagrados, presentes en todo el mundo, a menudo en lugares periféricos, podemos ser artesanos de paz, justicia, reconciliación y trabajar por la casa común de una manera más global y eficaz».

«Dejarnos la piel por Dios y por nuestros coétaneos»

Las conclusiones de esta 49ª – 50ª Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada corrieron a cargo de cuatro testigos de excepción.

En primer lugar, la hermana de Nuestra Señora de la Consolación, Marta García Fernández, esbozó un manifiesto en favor de una vida consagrada profética, señalando como Dios actúa y permea cada ámbito de nuestra existencia. «Por todas partes nos aprietan, pero no nos ahogan. Estamos apurados, pero no desesperados. Somos perseguidos, pero no estamos desamparados. La vida consagrada cree y por eso, también, habla».

«Caminamos con todo el Pueblo de Dios»

Para sorpresa de los asistentes, el cardenal Aquilino Bocos, precursor de las Semanas de Vida Consagrada, ha enviado un mensaje para agradecer a todos los participantes de estas dos últimas ediciones -que se han solapado en una sola ya que por motivos de la pandemia no se pudo celebrar el año pasado-, memorando el inicio de estas jornadas hace ya más de 49 años. «Estos días han llegado mensajes, cargados de recuerdos gozosos, de quienes participaron en la primera Semana en 1972. Un grupo de claretianos jóvenes hacíamos realidad aquella intuición, henchida de buenos deseos, de iluminar, confirmar y compartir las mismas preocupaciones por la renovación que pedía el Concilio a la vida consagrada».

A modo de síntesis de esta 50 Semana «tan diferente pero igualmente magnífica y enriquecedora», Aquilino Bocos cree que en esta ocasión han acontecido «otras expresiones de gozo que se han manifestado en los abundantes mensajes enviados. Lo importante es que miles de personas consagradas en los cinco continentes se han podido beneficiar de sus iluminaciones y relatos de experiencias de vida y misión. No han faltado, a lo largo de estos días, el recuerdo hacia los que han padecido la covid-19 y el agradecimiento hacia cuantos han entregado lo mejor de sí mismos para salvar vidas o atenuar sufrimientos».

Por último ha lanzado un mensaje de optimismo y esperanza porque considera que «la vida consagrada es puro milagro y tiene futuro porque es obra del Espíritu».

«Una experiencia nueva y arriesgada para alimentar la llama de la reflexión teológica de la vida consagrada»

La síntesis de la semana ha corrido por cuenta del profesor y director de ITVR Antonio Bellella cmf que ha recogido los conceptos que más han resonado durante las intervenciones de los distintos ponentes. A saber: relación, memoria, comunión, vulnerabilidad, fecundidad, testimonio y gratitud.

«Habéis demostrados que se puede hacer una entrega total a los demás poniendo en el centro a Jesucristo»

El mensaje final, al igual que una de las primeras intervenciones el pasado lunes, fue del cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid.

El también vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española ha dedicado sus amables palabras a todos los que se han acercado de manera virtual para ahondar en la vida consagrada en la sociedad actual. «Generáis fraternidad, confianza y proximidad. ¡Qué importante es vivir estando atentos a las necesidades de los hermanos que tenemos alrededor. Así nació la vida consagrada: cuidando a los demás».



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