Iglesia en España

Ordenación diaconal de jesuitas en Madrid

El arzobispo de Madrid pide a los nuevos diáconos jesuitas que sean «servidores que van donde el Señor está»

La riqueza y la diversidad de la Iglesia universal llenó la ordenación diaconal de los jesuitas Carlos Gómez-Vírseda, Roberto Quirós (ESP), Marto Piaia (EUM), Alain Pitti y Émile Agbede y (AOC), el pasado sábado, 3 de febrero en Madrid. Su diversa procedencia, dos eran españoles, uno italiano, uno camerunés y otro de Costa de Marfil, quedó plasmada en distintos momentos como en los idiomas de las lecturas, las procesiones africanas o los cantos.

La ceremonia estuvo presidida por el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro Sierra, en el colegio Nuestra Señora del Recuerdo, donde estudió Carlos Gómez-Vírseda. Fue concelebrada por el provincial de la Compañía de Jesús, Antonio España, SJ, el vicario provincial para la Vida Consagrada del Arzobispado de Madrid, Elías Royón, SJ, los delegados de formación de las provincias jesuitas de España e Italia, Pablo Alonso, SJ y Angelo Schettini, SJ, respectivamente, y superiores jesuitas de las casas de formación y otros sacerdotes. Casi 150 jesuitas. Acompañaron a los ordenandos familiares y amigos de distintos puntos de España, Europa y África.

Los idiomas de todos los ordenandos fueron protagonistas en la ceremonia. La monición de entrada se leyó en español, italiano y francés; la primera lectura (Hechos 6, 1-7b) y el Evangelio (Juan 12, 24-26) se proclamaron en español, el salmo (83) fue cantado en italiano y la segunda lectura (san Pablo 12, 4-8) se leyó en francés. Las danzas africanas marcaron la procesión del Evangelio y el ofertorio y en la acción de gracias final la Iglesia africana consiguió poner a aplaudir a la europea.

Ritos de la ceremonia

El diaconado es el primer grado del sacramento del orden sacerdotal. Diácono quiere decir servidor. Asiste al obispo y a los sacerdotes y puede bautizar, presidir en la celebración del matrimonio, celebrar exequias, leer el Evangelio y predicar en la misa, distribuir la comunión y dar la bendición con el Santísimo Sacramento.

Los presentes contemplaron el rito esencial de este sacramento, la imposición de manos del obispo sobre la cabeza del ordenando que indica la transmisión de un oficio, la comunicación de la fuerza y el don del Espíritu Santo para desempeñarlo debidamente. Además, durante la ceremonia, los padrinos impusieron a los recién ordenados la estola, al modo diaconal y la dalmática. Y el obispo les entregó el libro de los Evangelios –del cual han sido constituidos mensajeros– y les dio un abrazo de paz como bienvenida al orden de los diáconos. Durante la homilía, el cardenal recordó a los presentes que «el ser humano tiene anhelo de Dios» y los invitó a acercarse sobre todo a aquellos que se encuentran más lejanos.

Les regaló tres palabras: configurados, conscientes y servidores. «Configurados con Cristo para servir», para «hacer llegar la cercanía del Señor a todos los hombres», siguiendo el ejemplo de diáconos significativos para la Iglesia, como san Esteban que murió perdonando y sirviendo. «Conscientes de la gracia que el Señor os da para servir; y que os invita a vivir con sencillez, acercándoos a todos, especialmente a los que más lo necesiten, a los que más dificultades tengan, y con misericordia». Les pidió tener «especial percepción por los distantes de la Iglesia y de la percepción de la persona de Jesucristo». Y, con su tercera palabra «servidores», les pidió entrega a la causa del Evangelio y ser «servidores que van donde Él está».

Los ya diáconos participaron por primera vez en la liturgia eucarística y distribuyeron la comunión. En otro momento, sus superiores, Manuel García-Bonasa, SJ, Nacho Boné, SJ y Pedro Mendoza, SJ les entregaron el libro de la Liturgia de las horas.

Al término de la celebración Roberto Quirós SJ, en nombre de todos los ordenados tuvo unas palabras de agradecimiento hacia sus familias, el cardenal, la Compañía de Jesús, y a todos los jesuitas, a los que nos precedieron, a los presentes, y ausentes, y «a toda esa gente que está rezando en la distancia como nuestros queridos compañeros jesuitas de las enfermerías». Finalmente pidió a los presentes que sigan «orando por nosotros para que seamos dignos de esta nueva misión que la Iglesia nos encomienda».

La delicadeza y precisión del coro ayudaron a crear el ambiente de recogimiento y solemnidad en la ceremonia.

Los nuevos diáconos sirvieron en la Eucaristía del día siguiente en distintas parroquias de Madrid: Carlos Gómez-Vírseda Martínez, SJ, 12 horas, en la parroquia Nuestra Señora de las Fuentes (Metro: Barrio del Pilar) en español; Alain Pitti Djida, SJ y Émile Agbede SJ a las 12 horas en la capilla de San Ignacio del Colegio Nuestra Señora del Recuerdo en francés; y Roberto Quirós y Marco Piaia, a las 12.30 horas, en la parroquia de San Francisco Javier, en español.

InfoSJ, Archimadrid, 5 de febrero de 2018

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