Coronavirus

Más de 200 voluntarios en menos de un día para llamar por teléfono a las personas solas

El arzobispado de Madrid, de la mano de Cáritas diocesana y la Delegación Episcopal de Jóvenes, ha puesto en marcha un servicio de atención telefónica (696987885) a personas que están solas para el que, en menos de 24 horas, se han ofrecido 200 voluntarios. «Al alargarse la situación de confinamiento, nos dimos cuenta de que cada vez hay más gente que no tiene con quién hablar», explica Pilar Algárate, responsable de Voluntariado y Formación de Cáritas diocesana. No es tanto que estén en soledad absoluta sino que, siendo personas con familia, hay franjas del día en las que tienen menos posibilidades de socializar: «La mayoría de las personas que atendemos son mayores, rondan los 80 años, con hijos y nietos, y que están solas porque no se las puede acompañar para evitar el contagio y que tienen momentos del día, sobre todo por las mañanas, en los que, por estar los hijos teletrabajando, no pueden charlar con ellos», señala.

De hecho, se han dado casos de hijos que han llamado para solicitar el servicio para sus padres: «Contactó con nosotros una mujer que vivía fuera de Madrid, y que se había enterado de este servicio por la radio, para que llamáramos a su madre, que vive aquí». Tampoco es exclusivo, aunque nace con esta vocación, para gente que vive sola; en el proyecto ha entrado un matrimonio, de cerca de 90 años los dos, que hablan con voluntarios y luego entre ellos se ponen al día de la conversación. Una forma más de hacerse compañía. Como aquellos que se ofrecen para llamar a los que están solos y que lo hacen para cubrir su propia necesidad de sentirse acompañados.

«Que la conversación sea distinta a todo lo que está pasando»

A los voluntarios se les entrega una guía de acompañamiento en la que se recoge, entre otras cosas, que la llamada no debe durar más de 25 minutos, que ha de ser diaria a una hora que se fija de antemano con el acompañado, y que hay que dejar hablar a la persona beneficiaria del servicio. Y, sobre todo, como indica la responsable de voluntariado de Cáritas Madrid, «que la conversación sea distinta a todo lo que está pasando». «Son personas que viven con muchos miedos, que, además, al estar solas, escuchan mucha televisión. Así que tratamos de que en estas conversaciones se hable de algo diferente a lo que se cuenta en la tele para que, durante un rato, se evadan».

Aunque el objetivo de la llamada es acompañar con una charla, lo cierto es que durante la conversación van surgiendo consejos y refuerzos positivos. «Es verdad que los mayores suelen tener horarios y rutinas, pero los animamos a que se muevan y sobre todo les recordamos que no pueden salir. Porque aunque sean personas que ya no salen mucho a la calle, el saber que tienen que estar confinados les generaba, sobre todo al principio, cierta ansiedad y depresión», concluye Algárate.

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