Diócesis Iglesia en España

Más de 200 personas participaron en Sevilla en la Vigilia por las Personas Sin hogar

“Cristanos con los brazos levantados hacia Dios en oración”. Hombres y mujeres, más de doscientos -entre voluntarios, técnicos, personas sensibles a la realidad de las personas sin hogar e, incluso, beneficiarios de los servicios de acogida de la institución- encarnaron anoche la exhortación de Benedicto XVI en Caritas in Veritate, durante la oración por las Personas Sin Hogar celebrada en la parroquia de Santas Justa y Rufina de Sevilla como antesala de la conmemoración, el próximo domingo, del Día de las Personas Sin Hogar.

En un templo repleto, la oración, convocada por Cáritas Diocesana y el arciprestazgo de Triana-Los Remedios, discurrió con el recuerdo permanente a la situación de las personas que duermen en la calle, la atención a la Palabra de Dios, la plegaria ante las dificultades, y también la gratitud ante el compromiso de las personas que, con su trabajo, mantienen abierta la puerta a la esperanza y a la posibilidad de un mundo “en el que los derechos no sean regalos”.

La “vigilia”, que se centró en el evangelio de la Natividad del Señor (Lc. 2), fue presidida por el párroco de Santas Justa y Rufina, el sacerdote Manuel Soria, que ilustró en su homilía la realidad del sinhogarismo en nuestras calles, y recordó la necesidad de reconocer la presencia de Dios “entre los que no tienen sitio en la posada”, así como de la solidaridad y el compromiso personal frente a la injusticia y la falta de derechos.

También Clemente Lasarte, voluntario del proyecto Levántate y Anda de la Cáritas

parroquial de San Vicente, compartió la experiencia de cambio personal y reconocimiento de la dignidad de las personas sin hogar que ha supuesto para él su compromiso en el proyecto, que se ocupa del enlace diario con personas que duermen en la calle.

El gesto reivindicativo de los residentes del Centro Amigo, que ilustraron la diferencia entre “derechos” y “regalos”, junto con canciones, salmos, y oraciones de súplica y gratitud, completaron la hora y media de encuentro con el Señor, que concluyó rezando al Padre “como Él nos enseñó” e implorando la intercesión de Santa María en la aspiración común que se expresará en el lema del próximo domingo: que nadie duerma en la calle, NADIE SIN HOGAR.

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