Opinión

Mártires de Nembra ¿por qué?, por Fidel García Martínez

Mártires de Nembra ¿por qué?, por Fidel García Martínez

El sábado día 8 en la Santa Iglesia Catedral de Oviedo, en una ceremonia de gran contenido litúrgico-teológico fueron proclamados beatos por el cardenal Amato, legado y representante del papa Francisco, los cuatro mártires de Nembra: dos mineros padres de familia, un joven estudiante de magisterio y el párroco, un venerable sacerdote.

Sin justicia, sin ley, sin razón los sometieron a toda clase de tormentos, por ser católicos y por odio a la Iglesia Católica, Odium Dei. Describir los actos de violencia, sadismo y barbarie a los que fueron sometidos antes de ser martirizado, no ha ce sino engrandecer más su martirio. La serenidad, la emoción, la piedad y el santo temor subieron con el incienso y los cantos hasta el trono del Altísimo, en donde el Cordero Degollado, con sus mártires alaban a la Santísima Trinidad. La Iglesia Católica cuando proclama la santidad de sus mártires no actúa contra nada, ni contra nadie, porque los mártires a nadie molestan y por todos ruegas incluso por los que los sacrificaron.

Asturias en su milenaria historia nunca ha sufrido ninguna persecución religiosa contra la Iglesia Católica todo lo contrario siempre la Iglesia ha sido respetada. Incluso durante el largo y sangriento dominio del Islam no se tiene noticia histórica de ningún asturiano que en esta bendita tierra haya sido martirizado por su fe. El único santo mártir que celebramos en la Iglesia Asturiano es San Melchor Quirós, martirizado de la forma más horrible en tierras asiáticas de Vietnam. Hasta el Siglo XIX la Iglesia Asturiana vivió en paz y comprometida con los asturianos, como se puede deducir de las obras de Jovellanos, en las Cartas del Viaje a Asturias. En el siglo XIX surgieron movimientos anticlericales tanto conservadores como revolucionarios que tenía como objetivo desprestigiar a la Iglesia en su Jerarquía y en sus fieles, con el fin si no de erradicar los valores cristianos sí disminuir la influencia en la sociedad.

En el siglo XX empezaron a aparecer en Asturias ideologías contrarias a su tradición católica secular. La revolución rusa del 1917 con ideología revolucionaria fundamentada en el marxismo-leninismo más cruel, declaró la guerra al Cristianismo en general y a la Iglesia Católica en España; primero en Asturias, revolución de 34, teniendo como medio declarar la guerra hasta el exterminio no sólo del capitalismo, sino muy principalmente a la Iglesia Católica, por lo que se declaró una lucha exterminadora de cualquier signo religioso fueran personas , instituciones, monumentos especialmente religiosos. La excusa que se dio para esta sangrienta persecución fue que la religión según Marx era el opio del pueblo y había que acabar con ella en nombre de la lucha de clases, de la implantación de la dictadura del proletariado y del ateísmo militante como componentes.

Sobre el largo proceso de la beatificación de los mártires de Nembra y sus avatares disertó ayer en el Ateneo ante un público numeroso y respetuoso la máxima autoridad sobre la terrible y sangrienta persecución por motivos estrictamente religiosos, Don Ángel Garralda, párroco emérito de San Nicolás, a quien Avilés debe mucho no sólo en el plano religioso, sino cultural, educativo y festivo. Su historia LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA DEL CLERO EN ASTURUAS 1934, 1936, 1937 (MARTIRIOS Y ODISEAS) es el análisis más completo de este tema. Para Don Ángel Garralda rescatar del olvido y la marginación esta etapa sangrienta de la Iglesia Asturiana era todo un reto, una deuda de gratitud hacia aquellos que fueron sacrificados por la causa del Evangelio. Luchó contra viento y marea frente a los que incluso desde dentro de la Iglesia miraban para otra parte ante los mártires. Por eso Don Ángel al ver coronado su trabajo, cuando el Papa Francisco proclamó que los Mártires debían ser reconocidos como bienaventurados, causa de Beatificación, como el mismo confesó ayer, vio cumplido uno de los grandes objetivos de su vida sacerdotal y podía morir en Paz. Los gloriosos mártires de Nembra son: Don Gerardo Fueyo Castañón, Párroco, 72 años, asesinado en el templo con sus feligreses; Segundo Alonso y Isidoro Fernández Cordero, mineros de la Hullera Española del Marqués de Comillas. Con hijos preparándose para el sacerdocio e hijas para la vida religiosa. El joven Antonio González, estudiante de Magisterio en la Normal de Oviedo y Adorador Nocturno, y a quien cortaron la lengua por no blasfemar. Todos fueron martirizados no por razones políticas, ideológicas o por ser ricos burgueses, sino por su confesar su Fe Católica.

Fidel García Martínez, Catedrático Lengua Literatura Doctor Filología Románica

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