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Mario Iceta destaca la importancia de «ser luz para los demás»

«Es importante ser luz para los demás». Este es el mensaje que el arzobispo de Burgos, Mario Iceta, ha compartido en el espacio de TRECE «Camino de Pascua». Unas palabras para reflexionar y preparar este camino de Cuaresma el tiempo que termina con el gozo y la alegría de la Pascua. El obispo ha destacado que precisamente, en estos tiempos de pandemia y dificultad como un tiempo de oscuridad, donde la gente vive en desesperanza, con temor y miedo en el futuro, Jesús «es la luz del mundo».
Durante todos estos meses, cuando «hemos visto pasar de cerca la muerte, quizás familiares o seres queridos han fallecido, necesitamos más que nunca de la luz, la luz del mundo». Para caminar, necesitamos la luz, «y el Señor se presenta ante el ciego de nacimiento, que no sabía quien era el Señor».

Curiosamente, ha expresado Iceta, «esto nos recuerda al Génesis, al inicio de la Creación. Es un signo bautismal, un signo pascual. El nacimiento en el Bautismo». Esta imagen «conmovedora» del ciego de nacimiento «somos uno de nosotros que buscamos ser iluminados e introducirnos en la nueva Creación». El ciego no sabe bien lo que le ha pasado ni quien le ha curado, pero su corazón «se va abriendo al Señor». De ahí esas palabras «curiosas» de Jesús, «he venido a un juicio a este mundo, para que los que no vean, puedan ver».

Benedicto XVI comentaba este pasaje como aquellos que, «fruto de la ideologías, creen que ven y luego no ven. Y cuando s encuentran con el Señor a esas ideologías aparecen como ciegas y opacas. Necesitamos la luna del Señor tanto en la mente como en el corazón». Hoy en día vemos gente que vive obras que no iluminan, «que no son misericordia», que no son solidaridad «ni entregarse a los demás». En cambio, los frutos del Espíritu Santo «son bondad, justicia, amor, misericordia».
El profeta Isaías también nos dice «cómo debemos ser luz para los demás una vez nos hemos iluminado». Por ello, Isaías remarcaba que «el ayuno que quería es el de soltar las cadenas injustas, desatar las correas, romper los yugos, partir el pan con el hambriento, vestir al desnudo… y entonces surgirá tu luz como la aurora y curarán tus heridas y tu carne se sanará».

El arzobispo de Burgos ha invitado por último, a «transformar en luz las tinieblas que generan desesperanza y tristeza. Es importante ser luz para los demás. El Papa Francisco decía que el cristiano es como el misterio de la luna, es una luz que refleja que Cristo está en nuestro corazón».

 



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