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Marieta de Jaureguízar: «La comunicación hay que trabajarla»

Marieta de Jaureguízar es una de las profesionales con más experiencia en comunicación institucional. Tras pasar por diferentes empresas, lidera ahora la comunicación de la Fundación Universitaria San Pablo CEU.

√ «Me parece preciosa la frase “desgastar la suela de los zapatos” y no puede ser más ilustrativa. La comunicación hay que trabajarla, hay que prepararla, hay que abonar el terreno para poder recoger los frutos cada día a largo plazo. La reputación de una institución son años de trabajo, en partidos que se juegan día a día.
Es un hecho que la forma de comunicarnos, la forma de informarnos ha cambiado. Hoy con un smartphone en nuestras manos, recibimos la información desde cualquier punto del mundo y no solo eso: la recibimos desde el prisma que la queremos recibir, sin contrastar, que es la labor imprescindible de los medios de comunicación que no pueden ni deben perder, que es la credibilidad. Qué duda cabe que tenemos que adaptarnos».

√ «Las reglas del juego en comunicación son más vigentes que nunca. Transparencia, honestidad, ser coherentes con los valores que se representan, sin desviarse un ápice… en la forma que se comunica hoy, medios sociales, webs propias, cogiendo las olas informativas con la verdad por delante, creando una narrativa para generar el contenido adecuado de interés y con relevancia social que represente a la institución. Los responsables de comunicación deben estar disponibles para los periodistas y sus peticiones, aprovechando cada oportunidad. Debemos conocer las dinámicas de trabajo de los profesionales de la información y de los medios sociales, para estar presentes en los temas que interesan a la sociedad, desde el punto de vista que queremos trasmitir como institución».

√ «La red no solo es un riesgo real, sino que ya está demostrado que las fake news se propagan más rápidamente incluso. Las redes nos han mostrado y tras esta pandemia más que nunca, que sacan lo mejor y desgraciadamente también lo peor de la sociedad en la que vivimos. Se ha democratizado la forma de emitir una opinión, sea cual sea. Esto trae como consecuencia una gran responsabilidad personal, que no siempre existe, amparados en una supuesta “libertad de expresión”.
No, no todo vale. Y por supuesto las instituciones no debemos olvidar nuestro rol en la sociedad. Me preocupan especialmente los menores de 30 años que, según dice el estudio para Foro Periodismo 2030, son los que más credibilidad dan a las redes sociales. Aquí una vez más la educación es fundamental. Y cualquiera antes de compartir una noticia a través de sus canales debería contrastar y estar seguro de lo que se comparte. Nos queda mucho trabajo por delante».

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