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María Solano, decana de Comunicación del CEU: «Se puede ser periodista y santo»

«Sí, se puede ser periodista y santo». Así lo ha explicado en la primera jornada de la Asamblea de Delegados para las Comunicaciones Sociales  María Solano, decana de Comunicación del CEU San Pablo.

Solano, cuya tesis doctoral desglosa la ejemplaridad como comunicador beato Lolo, ha subrayado el testimonio de Lolo para el comunicador de hoy con una importante premisa: «los periodistas no mienten, porque los que mienten no son periodistas».

Además, ha explicado cómo después de haber ejercido muchos años la profesión de periodismo «una de las pequeñas obsesiones que tenía era demostrar que un periodista también podía ser buena persona. Al periodista siempre se le ha dado una visión más negativa y eso es algo contra lo que yo he luchado siempre».

«Trabajar en equipo por el bien a los demás y el enriquecimiento de la profesión»

La decana del CEU ha explicado que «cuando Lolo hace periodismo, siente que está haciendo vida de Cristo», de ahí el empeño que el mismo ponía «para reunirse en una mesa redonda, a dar clase, a trabajar en equipo por el bien a los demás y el enriquecimiento de la profesión».

Manuel Lozano tuvo un papel muy importante en el periodismo de la sociedad, ha asegurado. «Fue una figura emblemática en este sentido y, aunque no se le conocía demasiado, trabajó con los mejores periodistas de su época, en 24 medios distintos con cerca de 800 noticias firmadas».

Supo enseñar «la importancia de la dedicación al trabajo. Una de las anécdotas de su vida es que pedía que le pusieran la máquina de escribir bajo el altar, en el salón de su casa, para que hubiese esa “línea directa” entre su trabajo y Cristo».

Durante su vida y después de haber estudiado su figura, es un «referente de trabajo constante, porque a pesar de sus limitaciones físicas, nunca dejó de ejercer sus labores. Estuvo en silla de ruedas durante más de veinticinco años y ciego durante sus últimos nueve años de vida. Aún así, era capaz de comunicar la alegría a los jóvenes y afrontar su enfermedad desde la esperanza».

«Labor periodística y humana»

Precisamente, por este motivo, en su mensaje por la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Papa Francisco reconoce la labor «periodística y humana» que Manuel Lozano Garrido desarrolló a lo largo de su vida.

El Papa explica que «para poder relatar la verdad de la vida que se hace historia es necesario salir de la cómoda presunción del como es ya sabido y ponerse en marcha, ir a ver, estar con las personas, escucharlas, recoger las sugestiones de la realidad, que siempre nos sorprenderá en cualquier aspecto».

En el centenario de su nacimiento, el Papa explica cómo el beato explicaba la necesidad de «abrir tus ojos a lo que veas y deja que se te llene de sabia y frescura el cuenco de las manos, para que los otros puedan tocar ese milagro de la vida palpitante cuando te lean».

Una enseñanza, que según ha destacado Solano, «todos deberíamos tomar como una referencia de hacer el bien y ejercer nuestra profesión de la mejor manera posible, siendo también buenas personas».

Decálogo del periodista

Antes de concluir, María Solano ha querido recordar a los delegados el «Decálogo del periodista», una de las más bellas herencias que dejó el beato a todos los comunicadores:

  1. Da gracias al ángel que clavó en tu frente el lucero de la verdad y lo bruñe a todas horas. 
  2. Cada día alumbrarás tu mensaje con dolor, porque la verdad es un ascua que se arranca del cielo y quema las entrañas para iluminar, pero tú cuida de llevarla dulcemente hasta el corazón de tus hermanos. 
  3. Cuando escribas lo has de hacer: de rodillas para amar; sentado para juzgar; erguido y poderoso, para combatir y sembrar. 
  4. Abre pasmosamente tus ojos a lo que veas y deja que se te llene de sabia y frescura el cuenco de las manos, para que los otros puedan tocar ese milagro de la vida palpitante cuando te lean. 
  5. El buen peregrino de la palabra pagará con moneda de franqueza, la puerta que se le abre en la hospedería del corazón. 
  6. Trabaja el pan de la limpia información con la sal del estilo y la levadura de lo eterno y sírvela troceada por el interés, pero no le usurpes al hombre el gozo de saborear, juzgar y asimilar. 
  7. Árbol de Dios, pídele que te haga roble, duro e impenetrable al hacha de la adulación y el soborno, pero con tu frente en las ramas a la hora de la cosecha. 
  8. Si a tu silencio se llama fracaso porque la luz falta a la cita, acepta y calla. Pobre del ídolo que tiene los pies del barro de la mentira. Pero ojo a su vez, con la vanagloria del mártir cuando las palabras no suenan por cobardía. 
  9. Siégate la mano que va a mancillar, porque las salpicaduras en los cerebros, son como sus heridas, que nunca se curan. 
  10. Recuerda que no has nacido para prensa de colores. Ni confitería, ni platos fuertes: sirve mejor el buen bocado de la vida limpia y esperanzadora, como es.


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