Rincón Litúrgico

María Reina. Música «Hemos conocido el Amor», de E. V. Matéu

maria reina

María Reina. Música «Hemos conocido el Amor», de E. V. Matéu

Del gozar de ver, oh Madre,_a Dios, / oh cuán tierno_a nos el tu mirar, / y te_afanas por salvarnos, / que_es tu bien tú nos donar: / el vivir y_amor de tu_Hijo, / ¡oh qué_amar!

O bien:

Reina,_oh Virgen Madre, y_haznos ver / el camino de la santidad, / dirigiendo y_asistiendo, / por que nada_aleje de_él: / que busquemos, generosos, / tan gran bien.

 

  1. Rey es Cristo por ser Dios y Redentor, / y María lo_es –por él, con él, bajo_él– / por ser de Dios Madre_y la Corredención; / y,_a su diestra,_es socia de_él en nuestro bien.

 

  1. Ver a Dios no solo_a su_Hijo la_une más, / que muy cerca_y siempre_atenta_a todos es; / cuanto nos sucede_ante su vista_está, / con su_amor materno nos educa fiel.

 

  1. Maternal-befica realeza que_es, / a lo más profundo de las almas va, / de su_esencia_en lo_hondo_actúa_al pretender / darse_a sí en plena generosidad.

 

4.       San Juan vio_a Maa ya_en gozo_eternal / y_en arcano_alumbramiento con dolor: / ¡Es su_amor y_empeño por nos engendrar / en perfecto_amor a Dios y_en su visión!

 

 

Cf Pío XII, Alocución al término de la proclamación de la Realeza de María 1?11?1954 (BAC 128, Dm 920 922 923): «La realeza de María penetra hasta lo más íntimo de los corazones y los toca en su profunda esencia, en aquello que tienen de espiritual y de inmortal (…). El reino de María no tiene más que una aspiración: la plena donación de sí en su más alta y total generosidad (…). Reinad, Madre y Señora, mostrándonos el camino de la santidad, dirigiéndonos y asistiéndonos para que nunca nos apartemos de él».

Pío XII, Al término de la definición dogmática de la Asunción 1?11?1950 (Dm 815): «La alegría de vuestra alma, al contemplar cara a cara a la adorable Trinidad, hace exultar vuestro corazón de beatificante ternura».

San Juan Pablo II, Carta a las personas consagradas de las comunidades religiosas y de los institutos seculares con ocasión del Año Mariano 22?5?1988 5: «Cada cristiano tiene su santuario «interior», en el que María es su guía en el orden de la fe, de la esperanza y de la unión amorosa con Cristo (cf LG 63; 68)».

San Pío X, Carta Enc. Ad diem illum 2?2?1904 (Dm 496): «El apóstol san Juan vio a la Santísima Madre de Dios gozando ya de la eterna felicidad: «Vestida del sol, la luna a sus pies y coronada con doce estrellas» (Ap 12, 1). Y la vio también, sin embargo, en los dolores de un misterioso alumbramiento: «Estaba encinta y gritaba entre los espasmos del parto y el ansia de dar a luz» (Ap 12, 2). Ese alumbramiento es ciertamente el nuestro, que, retenidos aún en este destierro, necesitamos ser engendrados en el perfecto amor de Dios y en la eterna felicidad. Y el ansia de dar a luz manifiesta el empeño y el amor con que María, desde su trono celeste, vela sobre nosotros, procurando con perseverante intercesión llevar a plenitud el número de los elegidos».

Santa María Reina, 22 de agosto

 Textos en varios idiomas recogidos por fray Gregorio Cortázar Vinuesa, OCD

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