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MARÍA JESÚS HERNANDO: «EN ASIA, A MAYOR CRECIMIENTO ECONÓMICO, MENOR NÚMERO DE VOCACIONES»
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María Jesús Hernando: «En Asia, a mayor crecimiento económico, menor número de vocaciones»

En Asia, cuanto mayor es el crecimiento económico, menor número de vocaciones se producen. Lo ha afirmado María Jesús Hernando García, profesora de la Facultad de Teología de la Universidad Eclesiástica de San Dámaso (UESD), y exmisionera en Corea del Sur. Hernando, actualmente delegada diocesana de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la diócesis de Getafe, ha sido la ponente en la tarde de este miércoles 10 de febrero del seminario «Asia, reto para la misión», dentro del Curso de Evangelización Misionera.

«En unos países de Asia hay un gran desarrollo de las vocaciones, pero en otros no. En algunos las había antes, pero con el crecimiento económico se ha producido un gran descenso. Hace treinta años, por ejemplo, cuando estuve allí, en Corea del Sur había muchas vocaciones sacerdotales y religiosas. Hoy, sin embargo, y tras experimentar un gran desarrollo económico, el país tiene poquísimas», ha dicho.

José María Calderón, director nacional de las Obras Misionales Pontificias Españolas, ha confirmado su análisis. «Cuando los países se van desarrollando, desgraciadamente la fe se va debilitando». Hasta en la misma India, tradicional vivero de vocaciones, se está notando el descenso. «Hace 20, 30 o 50 años allí había muchísimas. Hoy, sigue habiendo muchas más que en la vieja Europa, pero ya no es lo mismo: ha disminuido el número de solicitudes para entrar en los seminarios y en las congregaciones religiosas, tanto femeninas como masculinas», reconoce el sacerdote madrileño.

El de las vocaciones ha sido uno de los muchos temas abordado en este seminario, que ha podido seguirse on line a través del canal de Youtube de la UESD.

Asia, el gran reto para la misión

Asia constituye un gran reto para la misión. Mejor dicho: «el gran reto», según Calderón, que ha recordado que «muchas de las inquietudes misioneras a lo largo de los siglos han nacido mirando a este continente: la Obra de Propagación de la Fe, la Infancia Misionera, las Vocaciones Nativas o congregaciones religiosas como los Misioneros Javerianos».

En Asia viven hoy 3.000 millones de personas, el 60% de la población mundial, y sin embargo allí hay solo un 4% de cristianos, la mitad de ellos en Filipinas, el único de los 44 países del continente junto con Timor Oriental en el que la fe en Jesucristo es mayoritaria. «Asia es la cuna de las mayores religiones del mundo (hinduismo, judaísmo, budismo, cristianismo e islamismo) y también de muchas otras tradiciones espirituales: taoísmo, confucionismo, zoroastrismo, jainismo, sijismo y sintoísmo», ha recordado Hernando. ¿Qué puede aportar Asia a la misión?, le han preguntado. «Asia aporta un sentido de silencio, de espiritualidad, de respeto a los mayores (que hoy se está perdiendo también en muchos países desarrollados) y el sentido de comunidad que tiene este continente».

Figuras misioneras

En su exposición, la profesora Hernando ha hecho un breve recorrido por la historia de la misión en países como India, China, Japón, Corea o Tailandia. Juan de Pian-Carpine (evangelizador de los mongoles desde 1245), Odorico de Pordenon, Juan de Cora y Juan Marignolli (siglo XIV), Roberto de Nobili (1577-1656, «la figura más discutida en la historia de las misiones»), Mateo Ricci (evangelizador en China desde 1594), Alejandro de Rodas (en Vietnam) y, por supuesto, san Francisco Javier, el patrono de las misiones, han sido algunas de las figuras señeras mencionadas al hablar de los modelos de inculturación y diálogo con las otras religiones presentes en el continente.

Educación

Hernando ha querido subrayar el importante papel que juegan en la evangelización las escuelas católicas «inculturando la fe, enseñando un estilo de apertura y respeto y promoviendo la comprensión interreligiosa». Ha explicado que China, Japón, Corea del Sur, Taiwán, Hong-Kong y Singapur se hallan siempre bien situados en los informe PISA de excelencia educativa, pero ha dejado constancia también de que en un continente que cuenta con 1.600 millones de niños y jóvenes hay numerosas poblaciones aborígenes que no tienen acceso todavía al sistema de enseñanza.

Entre los desafíos más urgentes de la misión en este campo está también el de tratar de evitar «la soledad, desesperación y aislamiento» que sienten muchos niños y jóvenes, que se ven forzados a aprender «no por interés personal, sino por presiones de sus padres, porque ello les garantiza un buen trabajo, un buen cónyuge y un buen estatus social». La Iglesia debería proporcionar espacios donde la cultura de la eficacia, el rendimiento y el éxito convivieran con la del amor gratuito y desinteresado; y al mismo tiempo, educar en una actitud de respeto por las religiones tradicionales y los padres, ancianos y antepasados.

Iglesia de testimonio

Hernando ha sido preguntada sobre cómo pueden vivir su fe las reducidas comunidades católicas de los países de Asia Central, donde abundan los fieles ortodoxos y las personas ateas. «En primer lugar, siendo fieles a Jesucristo», ha respondido. «Y sobre todo, siendo ellas mismas testimonio, testimonio de vida. A veces no podemos hablar de Dios, pero sí podemos dar testimonio de amor, de solidaridad, de preocupación y acercamiento al otro. Este ha sido siempre el camino de la Iglesia, desde los primeros siglos».

Diálogo interreligioso

La ponente ha subrayado asimismo la importancia del diálogo interreligioso en este continente «para combatir el extremismo, el terrorismo, el fundamentalismo y la guerra». Pero ha incidido en que este debe hacerse sin imposturas, siendo fieles a la propia identidad. «En la proclamación del Evangelio en Asia no hay que tener miedo al diálogo, solo evitar dos extremos: no comprometerse y la autocensura de la propia identidad cristiana».

Respecto al ecumenismo, ha señalado que «en los últimos años han mejorado las relaciones entre algunas Iglesias y comunidades cristianas» y que se están creando organismos para hacer posible el testimonio de unidad.

Asia, testimonio misionero de fidelidad

Para la profesora de la Facultad de Teología de la UESD, Asia es un testimonio de fidelidad misionera. «Creo que no he mencionado a ningún país en el que no haya habido persecución y mártires», ha indicado. «La Iglesia que ha evangelizado en Asia ha sido siempre una Iglesia perseguida, y en algunos lugares es una Iglesia del silencio: una Iglesia que no puede manifestarse abiertamente. Para mí las personas que se convierten en estos países representan un auténtico testimonio de fidelidad. Esto tiene que ser un revulsivo para nosotros».



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