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María Inmaculada: testimonio de gracia y ejemplo de santidad, por Eusebio Hernández Sola

MARÍA INMACULADA: TESTIMONIO DE GRACIA Y EJEMPLO DE SANTIDAD

Queridos hermanos y amigos: Estamos en un fin de semana en el que confluyen tres días festivos en el calendario. Ayer el día de la Constitución Española, hoy el segundo domingo de Adviento y mañana la solemnidad de la Inmaculada Concepción. Entre los tres días podemos encontrar una línea en común que es la Santísima Virgen María.

España está ligada a esta fiesta de la Inmaculada o Purísima desde antiguo ya que nuestra nación quiso defender este dogma. En el año 675 el rey Wamba en el XI Concilio de Toledo ya recibió el título de “Defensor de la Purísima Concepción de María”, defensa que mantuvieron otros monarcas españoles como Fernando III el Santo, Jaime I el Conquistador, el emperador Carlos I o su hijo Felipe II. Muchas ciudades y pueblos, así como otras muchas instituciones, hicieron igualmente un “voto inmaculista”, y los ejércitos portaban su estandarte en campañas militares.

Podemos decir que en España se vivió un sensus fidelium que a todos unió entorno a María la Virgen y, sobre todo, en la defensa de este dogma hasta que mucho después el papa Pio IX definiría solemnemente con la bula Ineffabilis Deus, el 8 de diciembre de 1854.

María Inmaculada es la patrona de nuestra nación desde el año 1644. Bajo su protección y amparo está, por lo tanto, nuestro país y después de haber celebrado el día de la Constitución nosotros queremos en su fiesta pedir de un modo especial la protección de Nuestra Señora sobre nuestra tierra y sobre todos los que en ella habitan.

En su fiesta nos unimos en la oración y súplica al Señor, con la intercesión de María Inmaculada, por nuestra nación. Pidamos para que España no pierda sus raíces cristianas que a lo largo de los siglos ha sabido mantener y cultivar. Necesitamos también pedir para que, a pesar de nuestras diferencias, sepamos todos colaborar en un proyecto común que encuentre caminos que busquen el bien común y el progreso, que se respete la vida y la dignidad de todos, especialmente de los más débiles e indefensos: los niños no nacidos, los ancianos y enfermos, aquellos que carecen de trabajo o sufren a causa de la crisis económica. Ojalá todos, venciendo nuestro propio interés, sepamos poner lo mejor de cada uno por el bien de todos.

Una oración especial por nuestros niños y jóvenes para que, en medio de la desorientación que hoy les ofrecen muchas realidades de nuestra sociedad, sepan encontrar en la fe el camino seguro para una vida más plena y feliz.

Cuando leáis esta carta estaré participando en la peregrinación diocesana a Tierra Santa. Desde la tierra de Jesús quiero teneros a todos presentes en mi oración y me uno espiritualmente a las muchas actividades que en el día de la Inmaculada habéis organizado en las parroquias y arciprestazgos.

Con las palabras del himno a María inmaculada termino hoy mi carta: Patrona augusta de España, purísima Concepción, escucha nuestras súplicas protege a tu nación. Pilar de nuestra fe, clave de nuestra historia, prenda de nuestra gloria y bienestar, por ti, por ti esperamos siempre, siempre triunfar, siempre vivir en paz.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona



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