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“María es el camino obligado para llegar a Cristo”, según el cardenal Cipriani

“María es el camino obligado para llegar a Cristo”, según el cardenal Cipriani

El Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la Misa por la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María en la Basílica Catedral de Lima, el jueves 8 de diciembre. Durante su homilía mencionó que en la madre de Dios vemos el rostro y el corazón de Cristo.

“Vemos en ella esa figura de la Iglesia, santa, llena de gracia. Ella es el camino obligado porque Ella me trae a Cristo y cuando me alejo me vuelve a acercar a Cristo, es mi abogada, es mi auxiliadora. Así ha querido Dios bendecirme. Hoy celebramos esa Inmaculada Concepción, todo en Ella es bondad, alegría, paz”.

“Pero no basta la devoción; es mi madre, la necesito, la tengo que recordar, tengo que rezar, tengo que tener mi Rosario, tengo que buscarla. Hoy que hay ese ambiente lleno de ese hedonismo, de esa búsqueda de placer, Madre mía, ayúdame en esa cruzada de limpieza en el alma, en el cuerpo, en la vista, en los sentimientos. Vamos a pedir con mucha fe y mucho gozo: Bendita madre mía, ayúdanos”.

– Vivir escondido de Dios es terrible

Dijo también que Dios constantemente nos dice ¿Dónde estás? Una pregunta que tiene muchas consecuencias en nuestra vida.

“Cuando vemos tantos ambientes de temor, de desconfianza, de violencia, de injusticia, el Señor anda en medio de toda esta humanidad preguntando ¿Dónde estás? ¿Por qué te has alejado de mí? No tengamos dudas, siempre que pasan cosas que no son buenas es porque me he alejado de Dios. No busquemos excusas, seamos sinceros, me he alejado de Dios porque hay algo en mi pensamiento, en mi recuerdo, en mi corazón, que me aleja de Él”.

“Dios te está buscando, tú te escondes y el demonio es el que está trabajando, sembrando desconfianza, cólera, dudas; vendiéndote atracciones de poder, de dinero, de sexo. Esto es un poco lo que ocurre en el corazón de cada uno cuando nos alejamos de Dios”.

Recordó la importancia de comunicarnos y unirnos con Cristo fundamentalmente a través de los sacramentos.

“Ante la tentación del pecado y el demonio, tengamos a Cristo, los sacramentos, la oración. Es una lucha diaria… El valor que Cristo nos da es infinito pero es adopción, no es propiedad. Por eso la vida del cristiano es conocer a Cristo, amar a Cristo, estar con Cristo, volver a Cristo, imitar a Cristo. Y ese Cristo nos lleva a su Padre Dios a través de la vida diaria; buscar a Cristo en el hogar, en los hijos, en la enfermedad, en el trabajo. Dios está en las calles, en cualquier momento de tu vida”, reflexionó.

Fuente: Arzobispado de Lima

 



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