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Marcha Misionera de Córdoba dedicada a Santa Teresa de Jesús

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Más de 500 jóvenes participaron en la Marcha Misionera de Córdoba dedicada a Santa Teresa de Jesús

Con el lema “elige lo difícil, sé su testigo”, la Delegación de Misiones de Córdoba organizó el pasado sábado, por cuarto año consecutivo, la IV Marcha Misionera, en esta ocasión con el nombre de Santa Teresa de Jesús. Organizada junto con la de Delegación de Juventud, la Delegación de Catequesis, el Colegio del Carmen y varias parroquias y colegios de la diócesis, comenzó a las 10,15 de la mañana desde la casa de Cursillos de Cristiandad, San Pablo, de la ciudad de Córdoba.

Participaron alrededor de 550 jóvenes de las cuatro vicarías: la Campiña, la Sierra, el Valle del Guadalquivir y la de la Ciudad. El delegado diocesano de misiones, Antonio Evans Martos, al dar la bienvenida recomendó que la marcha tuviese el centro en Cristo, razón de nuestra fe. Después, Silvia Montiel Peñalver, compartió su experiencia en la misión diocesana de Picota en Perú y de la Pascua Misionera del emigrante en Ceuta. “Esta marcha ha sido muy especial, porque he compartido mi testimonio con todos los jóvenes, un testimonio en el que les tenía que hablar de mi experiencia misionera, pero tenía un poco de miedo al pensar ¿les interesará lo que les cuente? ¿Diré lo que quieren escuchar?… Me lo había preparado pero al final, cuando me puse frente a ellos, el Señor me ayudó y me guió en las palabras de esos cortos minutos, en los que todos permanecieron en silencio, escuchando lo que les contaba. Solo puedo dar gracias por haber tenido la oportunidad de asistir a esta marcha, ya que ha supuesto una nueva experiencia que me ha enriquecido personalmente, ayudando a abrirme un poco más a los demás. Ver tantas personas con tus mismas ideas e ilusiones reunidas en un solo acontecimiento, te da fuerzas para seguir adelante, y tener aún más clara la certeza de que Cristo nunca te abandona, siempre está junto a ti, tanto en los buenos momentos como en los malos, aunque a veces se piense que en los malos desaparece, es cuando más cerca está. Y te regala oportunidades como esta marcha”.

Los jóvenes de la parroquia de Santa María la Mayor de Baena recordaron que en la vida hay siempre dificultades, pero que, en esas dificultades del camino, no estamos solos. “Un gran recogimiento nos ha invitado a pensar en la presencia de Jesús en medio de nosotros y también en nuestras dificultades”, señalaron. Los jóvenes participantes mostraron con gestos, palabras y oración la felicidad de vivir la cercanía del Señor y “así nos han permitido iniciar el curso de la marcha misionera”, explican los organizadores. Después de dos horas de marcha llegaron al colegio del Carmen, donde un buen bocata en compañía les permitió un cierto descanso.

A continuación tuvo lugar una dinámica muy bonita que permitió, divididos en 20 grupos de reflexión y agrupados en cinco continentes y cuatros carismas, indicar de madera muy plástica hasta dónde ha llegado la Palabra de Dios y los misioneros. Los carismas eran los Carmelitas, los Jesuitas, los Espiritanos y los Javerianos. En esta dinámica se trataba de escrutar el sentido del lema “elige lo difícil, sé su testigo”. Según una de las chicas participantes, Ana Villanueva, “esta marcha a significado para mí algo especial, me ha llamado mucho la atención que adolescentes, de entre 13 y 14 años, fueran llamados para seguir a Dios, en un ambiente sano; son gente con buena fe y que habían ido para sentir y estar con Dios de corazón. Espero que en cada adolescente Dios sembrara una semilla, ‘su llamada’”.

En la Iglesia de San Cayetano, a cargo de los Padres Carmelitas, Antonio Jesús Fernández, ocd, habló de la santa, Teresa, de “esa mujer que supo entrar a través de la oración en Dios y que nos invita a hacer lo mismo”. En el centro de la Iglesia estaba la imagen de Teresa que después iba a ser llevada en procesión hacia la Catedral de Córdoba. En ese lugar hubo otro bonito momento de oración que invitaba a ver como Teresa de Jesús supo vivir su vida cristiana afrontando las dificultades como una elección que testimonia de la alegría de ser cristianos. Los jóvenes se despidieron de la Iglesia cantando uno de los versos compuestos por Teresa: “nada de turbe, nada de espante, sólo Dios basta”.

La cofradía de Santa Teresa les acompañó en procesión en el último tramo de la marcha misionera, pasando por la plaza de Colón y en línea recta hacia la Catedral, en medio de la multitud de gente que el sábado por la tarde se da cita al centro histórico de Córdoba, los jóvenes con un signo de felicidad elocuente que algunos de los presentes se unieron a la procesión sin menor cuidado. Una Tuna que ahí se encontraba se unió a los cantos para dar alabanza a Dios y así el testimonio de alegría contagiaba a más gente. La meta final de la marcha culminaba en la Catedral. Ahí se encontraron con el obispo, Mons. Demetrio Fernández González, que presidió la Eucaristía.

Los seminaristas del Seminario Mayor San Pelagio, animaron los cantos aportando, con su juventud, la alegría de la que hacía alusión el obispo que les ha animado a “vivir la vida cristiana desde la juventud sabiendo que Dios no defrauda, que a pesar de las dificultades, Teresa nos enseña a vivir la fidelidad a Dios que nos convierte en misioneros de nuestros compañeros de clase, compañeros de la vida”. La cercanía del obispo, su tono paterno y alegre han sido “un bálsamo en el caminar de la Marcha Misionera y además un aliciente para vivir con fe, eligiendo en nuestra vida entre lo fácil y lo difícil para poder ser testigo de Cristo en el mundo hoy”, explican los organizadores. Al final de la celebración, los jóvenes rezaron por las necesidades del mundo y de la Iglesia.

OMPRESS-CÓRDOBA (20-04-15)

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