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Manuel J. Arroba Conde: «Las familias constituyen un capital social imprescindible»

Esta tarde ha tenido lugar la penúltima conferencia de la  49ª – 50ª Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada.

A cargo del profesor Manuel J. Arroba Conde, decano del Instituto Teológico Juan Pablo II para la Familia, en Madrid, ha titulado su charla Sal de la tierra y luz del mundo, en clara referencia al papel de los cristianos en la sociedad actual.

Con un extenso currículo, tanto en el ámbito docente como en distintos tribunales eclesiásticos,  Arroba Conde cuenta en su biografía con el haber participado como miembro, bajo designación del Papa Francisco, en los sínodos de la Familia que tuvieron lugar en Roma en los años 2014 y 2015. No se considera experto en esta materia pero su conferencia, sin embargo, ha aportado luz en aspectos esenciales.

«Es necesario proteger la realidad familiar»

Cinco años después de la encíclica Amoris laetitia y en plena celebración de este aniversario,  Arroba Conde ha hablado de algunas de las luces compartidas durante su participación en las Asambleas de los Obispos anteriormente citadas.

«Es necesario proteger las realidades familiares y contar más con ellas», ha comentado el profesor Arroba Conde justo después de indicar el esquema de su conferencia.

Para el decano del Instituto Teológico Juan Pablo II para la Familia,  estas iglesias domésticas, como las referenciaría el Papa, «constituyen un capital social imprescindible».

La precariedad laboral, la desarticulación del proyecto familiar, el auge del individualismo… Son estas algunas de las razones esgrimidas por Arroba Conde que erosionan la convivencia familiar y que pueden llevar a sus miembros a «rehuir los compromisos que conlleva o considerar estos un estorbo para la realización personal».

«Hay que emprender una acción evangelizadora integradora»

Para Manuel Arroba Conde, en la exhortación apostólica de la Familia, en sus primeros puntos, ya queda marcada la importancia de reforzar la apuesta de la pastoral familiar con menos tentaciones de «doctrinalismo excluyente» y hacer un esfuerzo por la integración.

A juicio de este sacerdote claretiano, detrás del concepto de opción por la familia, no hay que ver una intención de proselitismo y búsqueda de adeptos, necesitados de una fuente de sentido, sino un profundo convencimiento de la importancia de las familias en la composición de la comunidad eclesial.

En su último bloque, Arroba Conde cree que uno de los grandes retos de la Iglesia y que atañe también a las familias está en la necesidad de «una pastoral bastante más exigente que la actual» tanto en la formación teórica de cada agente de pastoral como, sobre todo, en su puesta en práctica.

En la parte correspondiente a la vida consagrada, el decano del Instituto Teológico Juan Pablo II para la Familia, cree que es importante  abordar «con mayor esfuerzo y creatividad misionera» para estar a la vanguardia de la evangelización.



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