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Mantener el Cottolengo como servicio a los más pobres ha sido siempre el deseo del Obispado de Málaga

Mantener el Cottolengo como servicio a los más pobres ha sido siempre el deseo del Obispado de Málaga

“Nuestro mayor deseo ha sido siempre servir a los más pobres y necesitados, los que no tienen cabida en otros centros, por ello, el Obispado de Málaga se puso manos a la obra para encontrar cómo hacerlo cuando la Institución Benéfica del Sagrado Corazón de Jesús notificó al obispo de Málaga, Jesús Catalá, su decisión de abandonar la casa de acogida Cottolengo”, explica el vicario para la Acción Caritativa y Social, Gabriel Leal que desgrana cómo ha sido todo el proceso y el futuro de esta casa de acogida. “El Obispado de Málaga celebra poder servir a los más necesitados, así como contar con la ayuda de los voluntarios, y agradece su colaboración al Ayuntamiento de Málaga”.

“La Diócesis de Málaga tenía conocimiento de la marcha de las religiosas del Sagrado Corazón mucho antes de que saltara a los medios de comunicación”, explica el vicario para la Acción Caritativa y Social, el sacerdote Gabriel Leal. “Hace meses que la congregación se puso en contacto con el obispo de Málaga para comunicarle su marcha y solicitarle que otra institución diocesana se hiciera cargo del asunto, dándole todo el tiempo necesario, sin ningún tipo de perjuicio para los acogidos, que son los que dan sentido a la obra. Desde ese momento D. Jesús comenzó a hacer gestiones para ver quién se podía hacer cargo de la obra. Puedo decir que el obispo no ha estado parado ni un solo día. Pero la congregación decidió marcharse y cerrar antes de lo previsto. Las religiosas ofrecieron a los enfermos continuar en otras casas, que mantienen abiertas fuera de Málaga”.

La falta de vocaciones ha sido el detonante para la marcha de esta congregación, ya que “los voluntarios, como en cualquier otra institución aportan su trabajo o sus bienes, pero la espina dorsal de esta obra son las religiosas, las que están allí día y noche. Son ellas las que le mantienen su espíritu y sentido. Cada congregación tiene un carisma concreto, un estilo, y ellas son las encargadas de transmitirlo y alentar a los voluntarios. Toda obra socio-caritativa necesita una estructura de personas permanente que la sostenga. En el caso del Cottolengo está función la han realizado ejemplarmente las religiosas, ayudadas por un número reducido de empleados. Las hermanas han sido los pilares de la casa, y sobre su congregación recaía toda la responsabilidad de la misma; una responsabilidad que no pueden seguir asumiendo si no están ya en Málaga”.

“El Obispado de Málaga no tenía la potestad de decidir sobre el futuro del Cottolengo, como se ha publicado estos días”, afirma Gabriel Leal. Sólo la congregación está capacitada para tomar esta decisión, ya que se trata de un asunto interno de la propia congregación, cuya casa madre se encuentra en Bilbao”.

El Obispado de Málaga “no ha hablado antes, porque no tenía nada que decir sobre este asunto. Desde el principio se dedicó a buscar la mejor solución para los residentes de esta casa.  Sólo ha hecho público algún comunicado, cuando se puso en duda que el Obispado no quería colaborar; cosa que venía haciendo desde que las religiosas se lo pidieron. Por ello, tuvo que clarificar que esa decisión no estaba en nuestras manos y que por supuesto nuestro mayor deseo es ayudar a los pobres, como toda la Iglesia”.

Desde el primer día hemos trabajado en esta dirección. No ha sido necesaria la mediación de nadie, ni la presión social de nadie. En las conversaciones entre el Obispado, el Ayuntamiento y la congregación religiosa todos teníamos el mismo propósito: “mantener la ayuda a los pobres”.

El Ayuntamiento ha ayudado a las hermanas “en lo que le han pedido, incluso se les ofreció la posibilidad de reubicar a parte de los acogidos. Desde el principio se mostró de acuerdo para que otra institución de la Iglesia lo gestionara, dado que ellos no contemplaban la posibilidad de hacerse cargo de la casa”. Tampoco deseaban hacerse cargo la Junta de Andalucía ni la Diputación provincial.

A partir de ahora, Cáritas Diocesana “se encargará de la gerencia y de la dirección de la casa de acogida del Sagrado Corazón de Jesús, mientras su titularidad será de una institución diocesana”, explica el director de Cáritas, Francisco José Sánchez. “Cuando tuvimos conocimiento de que el Obispado buscaba una institución que se hiciera cargo del Cottolengo, Cáritas solicitó que fuera otra institución, debido a la carga de trabajo que tenemos en la actualidad; pero ante la propuesta del obispo nos pusimos a su disposición. Tengo que decir que en ese momento todos los miembros de la Comisión Permanente de Cáritas dijeron: “Haremos lo que haga falta”. El deseo de la Diócesis es encontrar una congregación religiosa que, en el momento oportuno, se comprometa a llevarlo. Por lo que podemos decir que lo de ahora es una situación transitoria”.

Por su parte, Gabriel Leal explica que “los voluntarios se han mostrado satisfechos con la decisión y nuestro deseo es que sigan sirviendo a los pobres y colaborando de la mejor forma posible. Respetamos y agradecemos que la hermana Mª Isabel se quede como voluntaria a título personal, ya que su congregación se marcha. Seguro que prestará un gran servicio, como avalan los años que lleva trabajando en esta casa”.

Se ha hablado incluso de especulación urbanística, pero “eso sólo puede ser fruto del desconocimiento o de una manipulación, ya que la cesión siempre ha estado vinculada a un fin que no puede cambiarse y que no permite su venta. El día que la casa de acogida se cerrara revertiría al Ayuntamiento de Málaga. Una cesión destinada a un fin concreto, debe cumplir el fin acordado. Nuestro mayor deseo es que el Cottolengo siga sirviendo a las personas que no tienen cabida en otras instituciones, es decir, los más pobres”.



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