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Manos Unidas y su compromiso con el acceso al agua potable: más de 600.000 personas beneficiadas

Hoy se celebra el Día Mundial del Agua. Aunque la pandemia parece haber copado la agenda informativa occidental, cerca de tres mil millones de personas siguen teniendo, en su día a día, dificultades para acceder a un agua limpia y salubre.

Solo en 2021 las cifras del acceso al agua por parte de la población mundial son devastadoras: tres de cada diez personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros. Los datos de Naciones Unidas, tal y como manifiestan desde la ONG católica Manos Unidas, son alarmantes, ya que apuntan a que más del 80% de las aguas residuales resultantes de actividades humanas se vierten en los ríos o el mar sin ningún tratamiento, lo que provoca su contaminación. Es precisamente durante el día de hoy, 22 de marzo, que se pone de manifiesto el agua como derecho fundamental con el fin de concienciar a la población.

Para combatir esta desigualdad, en los últimos cinco años, Manos Unidas ha aprobado 147 proyectos de trabajo en agua y saneamiento, por importe de 7,3 millones de euros, que han beneficiado de manera directa a alrededor de 600.000 personas. Conocemos alguna de las historias que hay detrás de esta carestía del bien más preciado para la supervivencia.

 

Los riesgos asociados a la falta de agua en los países en vías de desarrollo

En sus años de trabajo en el desierto colombiano de la Guajira, Ruth Chaparro (directora de FUCAI, socio local de Manos Unidas en Colombia) ha sido testigo de cómo la falta de agua ha causado la muerte entre los niños de las poblaciones indígenas wayuu.

«En la Guajira, el agua cada día es más escasa porque hay un cambio climático, alterado por causas humanas, que ha puesto contra las cuerdas al pueblo wayuu. Miles de niños han muerto de hambre porque se agotó el agua», explica la directora de FUCAI. Según Chaparro, las causas de esa falta de agua están en el mal uso de los recursos hídricos por parte de personas y empresas.

Desde África, la misionera Victoria Braquehais explica que el no tener acceso a fuentes de agua segura cerca de los hogares supone que miles de niñas no estén escolarizadas. Son ellas las que se encargan de muchas de las tareas de la casa, entre las que está el abastecimiento de agua para lavar y cocinar. Muchas de esas niñas y mujeres padecen problemas de espalda debido a que desde muy jóvenes tienen que transportar los bidones de 20 litros a grandes distancias. El tener que desplazarse a lugares lejanos al principio o al final del día, además, aumenta, según nos indican desde Manos Unidas, el peligro de que se puedan perpetuar agresiones sexuales,  sin contar la significación que tiene el que la mujer se aparte del hogar durante un largo tiempo para poder conseguir el agua, con la inseguridad que conlleva.

Por su larga experiencia de trabajo en África, primero en la RDC y ahora en Camerún, Braquehais sabe que las enfermedades derivadas de la escasez de este líquido vital son una de las principales causas de mortalidad infantil entre cero y cinco años. Asimismo, el hambre y la pobreza derivadas de la contaminación del agua están provocando movimientos migratorios sin precedentes. La desertificación de superficies terrestres cada vez más extensas y las inundaciones y sequías cada vez más prolongadas, afectan al sustento  de 2.600 millones de personas que dependen directamente de la agricultura para su supervivencia.

Es por ello que Manos Unidas ha sacado adelante, en este día mundial, distintas vías de colaboración para evitar que los más pequeños sufran esta lacerante situación de escasez y precariedad.



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