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Manos Unidas: un nuevo mundo, proyecto común

Queridos hermanos y amigos:

En este domingo Manos Unidas en su Campaña contra el Hambre llega a su edición cincuenta y cinco y, por lo tanto, otros tantos años que han llamado a nuestra sociedad y a nuestras conciencias para descubrir tantas necesidades que acucian a muchos hermanos nuestros en distintos lugares de la tierra.

Como nos recuerda Manos Unidas en el Manifiesto de esta campaña: En el año 2000, todos los países acordaron trabajar juntos para acabar con el hambre antes de 2015. A menos de un año para que se acabe el plazo, comprobamos que estamos muy lejos de poder conseguir este objetivo. Hoy, 842 millones de personas pasan hambre. Es un escándalo que no podemos consentir. Está en nuestras manos ofrecer soluciones para que se cumpla este derecho fundamental para todos.

Ante estos números sobrecogedores de personas que pasan hambre y, a la vez, ante la crisis económica que pasa nuestro país, es fácil pensar que nada podemos hacer y que nuestra respuesta sea sólo la indignación y la impotencia. En el Manifiesto Manos Unidas nos recuerda unas palabras del papa Francisco invitándonos: a dedicar un lugar especial, en nuestros corazones, para esta emergencia, que es respetar el derecho otorgado por Dios a todos de tener acceso a alimentos adecuados, a compartir lo que tenemos, en caridad cristiana, con aquellos que tienen que hacer frente a muchos obstáculos, para satisfacer esa necesidad básica.

El eslogan de la Campaña de este año -Un Mundo Nuevo, Proyecto Común- nos invita a implicarnos para cambiar esta realidad superando nuestras propias dificultades y limitaciones.

En enero el Santo Padre ha iniciado una campaña contra el hambre en el mundo organizada por Cáritas Internacional. El Papa está preocupado por esta herida de la humanidad y va a la raíz del problema cuando indica que el hambre en el mundo hunde sus raíces en el egoísmo del hombre que ha preferido pensar en sí mismo y no pensar en los demás, por ello nos invita a todos a prestar nuestra voz: Invito todas las instituciones del mundo a toda la Iglesia y a cada uno de nosotros, como en una sola familia humana a dar voz a todas las personas que sufren silenciosamente el hambre, para que esta voz se vuelva un rugido capaz de sacudir el mundo.

Os invito a todos a unirnos a esta llamada que nuevamente Manos Unidas nos hace en su Campaña anual. Ellos nos ayudan a participar en este proyecto común de hacer un mundo nuevo. Los distintos actos realizados en estos días -Vigilias de oración, cenas del hambre, actos de difusión, etc- nos conciencian y, a la vez, nos hacen colaboradores desde nuestra pobreza de este gran proyecto. La Misa de este domingo nos une a todos en este ejercicio de amor y generosidad.

Felicito al equipo diocesano por su labor, al que ha dirigido hasta este año Dª. Rosa María Larraz como delegada, Dios os pagará vuestra generosidad y la eficacia y entrega con la que habéis realizado vuestro trabajo; asimismo deseo al nuevo equipo formado este año y presidido por Dª. María Isabel Uriol un trabajo fructífero y una entrega generosa.

Con todo afecto os saludo y os bendigo.

 

+ Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona



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