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Manos Unidas en Etiopía

Manos Unidas en Etiopía

 Discapacitados en Etiopía: saberse capaz y hacerlo posible 

El Informe Mundial sobre Discapacidad, que elaboran el Banco Mundial y la OMS, estima que en Etiopía hay 15 millones de niños, adultos y ancianos discapacitados, lo que supone el 17,6 por ciento del total de su población.

Por eso, en esta ocasión con nuestro especial “Así Actuamos” y cuando se acaba de celebrar el Día de África (25 de mayo), os acercamos a Mekenisa, uno de los barrios más pobres de Addis Abeba (Etiopía), donde la Asociación SALU (Self Help Blind and Handicapped Association) con financiación de Manos Unidas, se empeña en hacer desaparecer las barreras que marginan y aíslan a la población discapacitada.

 

Addis Abeba, congrega a muchos de los discapacitados de Etiopía. Cualquiera que camine por las calles de la ciudad africana puede verlos mostrando sus deformaciones y jugándose la vida entre el caos del tráfico, sacudiendo las escudillas en las que tintinean olas pocas monedas que reciben. Los hay que, casi como estatuas vivientes, dejan transcurrir los días sentados a los lados de la calzada, envueltos en sus mantos blancos para protegerse de ese frío, que en la capital de Etiopía puede meterse hasta los huesos. Las puertas de las iglesias y de los edificios principales son también un lugar de reunión para estas personas, entre las que no es difícil distinguir a los ciegos que suplen el bastón, tan difícil de conseguir en el país,  por pequeño lazarillo.

 

El destino de los centenares de personas del humilde barrio de Mekenisa habría sido ese  si, en 1996,  Wondimu Asfaw, invidente de enorme figura y gran corazón, y otra serie de personas con discapacidad, no hubieran unido esfuerzos para fundar SALU (Self Help Blind and Handicapped Association), que se dedica a prestar apoyo social y a impartir formación a cientos de discapacitados de Addis Abeba. En este enlace puedes leer el reportaje que publicamos en 2008, dedicado a la labor que lleva a cabo SALU con este colectivo marginado

En el barrio de Mekenisa, uno de los más pobres de Addis Abeba, viven unas 15.000 personas, muchas de ellas desplazadas a la gran ciudad huyendo de la pobreza. Una pobreza que, en gran medida, es también causante de esas discapacidades que marginan hasta casi anular a quienes las padecen: ceguera y otras enfermedades de la vista producidas por la falta de higiene y la malnutrición, amputaciones por las minas antipersona, polio, accidentes laborales…

 

Wondimu Asfaw y sus compañeros de SALU, conscientes de que la peor barrera para el discapacitado es el no creerse capaz, unieron fuerzas y  lograron, a base de formación, integrar en la sociedad y en el mundo del trabajo a muchos de sus vecinos marginados. En el centro de la asociación se imparten cursos de confección de escobas y cepillos, de artículos de madera y metal, de cestería, de prendas de punto y costura y de la cría de gallinas y otros animales.  Muchas de las personas que se han formado en la asociación han montado su propio negocio y pueden mantener a sus familias con los ingresos. Otras han encontrado trabajo remunerado en una empresa o en una fábrica.  Además se han realizado talleres de sensibilización para la comunidad local para promocionar la dignidad y el reconocimiento de la valía de dichas personas. Desde 2003 Manos Unidas colabora y apoya los proyectos de Salu.

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