Iglesia en España

¡Manos a la obra!, por el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona

¡Manos a la obra!, por el cardenal Juan José Omella, arzobispo de Barcelona

Carta dominical del arzobispo de Barcelona, cardenal Juan José Omella, correspondiente al próximo domingo, 28 de abril de 2019.

El próximo uno de mayo celebramos la fiesta de San José Obrero, patrón de los trabajadores, fecha que coincide con la Jornada mundial del trabajo. En la historia de este día, hay un largo camino de lucha, sufrimiento, esperanza y éxito. La Doctrina Social de la Iglesia ha tratado incansablemente de proteger los derechos de los trabajadores y ha incidido en la transformación social del mundo laboral.

Con motivo de la fiesta del trabajo del año pasado, el papa Francisco nos hizo llegar su preocupación con un mensaje en Twitter: «el trabajo es un elemento fundamental para la dignidad de la persona». El drama del paro provoca desánimo e inseguridad económica y, en casos extremos, conduce a situaciones de pobreza y de miseria.

Hace ya muchos años que a la archidiócesis de Barcelona le preocupa el paro y la precariedad laboral. El pasado mes de marzo el Seminario Conciliar de Barcelona acogió el XXXI Encuentro de Estudio de la Pastoral Obrera de Cataluña, en la que participaron todas las diócesis con sede en Cataluña. El objetivo de esta jornada era consolidar la protección social de la población activa desocupada.

No podemos cerrar los ojos ante aquellos que malviven con pocos recursos ni ante a aquellos que trabajan en malas condiciones. Muchas personas que recurren a Cáritas lo primero que piden es trabajo. Con un trabajo, la persona debería conseguir el sostenimiento básico para ella y para su familia. Sin embargo, actualmente las ofertas de trabajo que hay en el mercado laboral son escasas y las que hay no siempre sitúan al trabajador en el centro, como prioridad. Por ello, ante la necesidad se aceptan trabajos precarios, que impiden una vida digna y el correcto desarrollo de la familia. Es necesario que gobernantes, empresarios, directivos y sindicatos trabajemos en una misma dirección y nos esforcemos por hacer lo posible para que todo el mundo tenga acceso a un trabajo decente que garantice una vida digna.

 

La falta de acceso a un trabajo decente no solo es un problema económico y social, sino también de orden moral y espiritual. Si los principios morales no guían la actividad económica y la acción social y política, difícilmente resolveremos los problemas que persisten en el mercado laboral y que afectan a tantas personas y familias. El trabajo decente es un derecho fundamental de la persona, imprescindible para construir una sociedad más justa, próspera y cohesionada.

Teniendo en cuenta la invitación que el papa Francisco nos hace en Evangelii Guadium, cabe preguntarse si hacemos todo lo posible para ofrecer el Evangelio y el encuentro personal con Jesucristo en el mundo laboral. El encuentro con Jesucristo, la confianza de saber que estamos en manos de Dios y guiados por el Espíritu Santo transforma nuestras vidas y transformará el mundo del trabajo.

Queridos hermanos, ¡pongámonos manos a la obra! Que el próximo miércoles, día uno de mayo, podamos celebrar todos la fiesta de San José Obrero con esperanza y que el trabajo sea siempre fuente de vida. ¡Que Dios os bendiga a todos!

Cardenal Juan José Omella

Arzobispo de Barcelona

 

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